viernes, 24 de junio de 2011

Duc in altum

Quiero detenerme un momento en unas palabras de Jesucristo a sus discípulos. Lucas refiere que estos no habían podido pescar en la laguna de Genesareth cuando se les apareció Jesús y aconsejó a Simón para que pudieran pescar: duc in altum (“condúcete a lo profundo”).


La Nova Vulgata del Vaticano traduce duc in altum del griego. Traducción correcta y feliz porque en la riqueza del latín altus tiene más de un significado. Sus acepciones son principalmente “alto” y “profundo”. Jesucristo les aconseja dónde tirar la red, pero tras estas palabras, fuera de su contexto podemos advertir una directiva para acercarnos a Dios a través de Jesús que es el camino, la verdad y la vida (Juan, 14: 6), ya que si probáramos trazar una recta con un lápiz para indicar lo alto, partiríamos de la tierra al cielo, y luego al trazar otra recta para diseñar lo profundo la figura resultante sería un crucifijo. Duc in altum para mí, entonces, es “condúcete a Cristo”, o en la voz de Él, acércate a mí, sígueme. A la vez, el crucifijo figurado en estas palabras simboliza la unión de la tierra con el cielo (lo alto) y la unión entre los hombres (lo profundo).


Quo vadis, Iesu?, ¿a dónde vas? Sequela Christi decían los medievales, es decir, “seguir a Cristo”. Debemos seguirlo aun -y sobre todo- en los misterios del dolor, como reza el Padre Nuestro: “fiat voluntas tua”, “hágase tu voluntad”. Palabra que dice la Virgen María ante la Anunciación del arcángel Gabriel: “fiat”, esto es, “sea”, aceptando la voluntad de Dios. Y es precisamente María su primera seguidora y modelo para todo cristiano porque su ejemplo de vida es paradigmático, y ella nos enseña -nadie mejor que ella- cómo seguir tras las huellas de su hijo, nuestro Señor. Los veinte misterios del Rosario, por ejemplo, nos hacen vivir los momentos misteriosos de su vida en torno a la de su hijo, y es una de las herramientas valiosísimas que poseemos para acercarnos a Cristo en la contemplación. Todo viaje es en busca del Padre. San Agustín en sus Confesiones reza: “tu fecisti nos ad te, et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te”, es decir, “Tú nos hiciste hacia [para] Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”. Vivimos en exilio en un valle de lágrimas hasta que lleguemos al jardín de María en la Ciudad de Dios (como dice el Hiponate), donde podamos descansar finalmente y llegar a nuestra meta y destino en la vida.

Ya saben parte importante y valiosa de lo que significan estas palabras. El Papa Juan Pablo II solía evocarlas y transmitirlas para mostrarles a los feligreses el camino a seguir. Así que les digo como nos decía el Papa a nosotros: DUC IN ALTUM!

7 comentarios:

ffewsh dijo...

Te agradezco la explicación de las dos sentidos de 'altus', y de 'ad te'. Y mucho más.

Lucas Esandi dijo...

Por nada! Me pareció algo interesante para compartir porque a mí me hace bien. Un abrazo, amigo.

Ale Samayoa dijo...

Que significados más asombrosos. Gracias por compartirlos, he aprendido un poco más de mi Señor y su historia ;)

Lucas Esandi dijo...

Todo sea para Su gloria! Me alegro mucho. Duc in altum!

Anónimo dijo...

why not:)

Anónimo dijo...

Grax x la explicacion

rocio dijo...

Gracias por compartir lo que alguien compartió contigo hoy nos haces mucho bien y acortas mi ignorancia