lunes, 7 de septiembre de 2009

Las causas

Baste enunciar que los estoicos creían en la causalidad de los hechos, una idea de cuño determinista por la cual todo tiene su razón de ser y su/s causa/s en la máquina del mundo. Dos personas, en este caso, bien pueden estar predeterminadas a encontrarse por todas las razones que enumerará Borges en esta poesía que comento con notas al pie.




Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso[1].
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro[2]. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia[3].
La luna que miraban los caldeos[4].
Las arenas innúmeras del Ganges[5].
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña[6].
Las manzanas de oro de las islas[7].
Los pasos del errante laberinto[8].
El infinito lienzo de Penélope[9].
El tiempo circular de los estoicos[10].
La moneda en la boca del que ha muerto[11].
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia[12].
La sombra de las cruces en la tierra[13].
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante[14]. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos[15].
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo[16].
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido[17].
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.




JORGE LUIS BORGES, en Historia de la noche (1977).




[1] Recordemos la palabra cosmos del griego que significa tanto “universo” como “orden”. Al ser creado el Edén habrá tenido su orden armónico.
[2] Verso de seis pies de la poesía antigua de Grecia y Roma. Versa mayormente sobre temas épicos, cuya palabra es memorable por el valor y el heroísmo de los guerreros en la batalla.
[3] Kafka dijo: “Cómo no nos fue permitido construir la Torre de Babel, cavamos su pozo”.
[4] El caldeo fue un pueblo destacado por su astrología, de hecho, “caldeo” llegó a ser sinónimo de “astrólogo”. Véase la Oda I, 11 de Horacio quien aconseja a una mujer no tentar los números babilonios y vivir el instante atrapando el momento con la famosa expresión -ya proverbial- Carpe diem.
[5] Borges gustaba citar la famosa parábola de Heráclito, filósofo presocrático del siglo VI a.C.: “ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río” porque el río nunca es el mismo, y así el río es el tiempo que cambia, y nosotros también somos ese río elemental del tiempo. Las arenas del Ganges, entonces, podrían ser las cosas que están dentro de ese tiempo que todo lo arrastra en su cauce, como dice Marco Aurelio en sus Meditaciones: “El tiempo es como un río que arrastra los acontecimientos. Apenas una cosa salta a la vista, es arrastrada; aparece otra a su vez, y es arrastrada con igual prontitud”. Somos las arenas innumerables. Véase también la poesía de Borges “Son los ríos” en Los conjurados (1985) donde plasma la idea de Heráclito en versos memorables.
[6] En la Antología de la literatura fantástica (1940) Borges, Bioy y S.Ocampo incluyen el texto de Chuang-Tzu que dice: “Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu”.
[7] Son las manzanas que custodian las Hespérides en el extremo occidental del mundo conocido en la Antigüedad. Estas manzanas fueron regaladas a Hera por su matrimonio con Zeus.
[8] Decir que el laberinto es “errante” conforma una hipálage, esto es, una figura retórica muy frecuente en la poesía clásica que consiste en atribuir a un nombre o un sustantivo una palabra que no se le atribuiría lógicamente. El errante es el que está perdido en el laberinto. Y bien, el valor de esta figura consiste en proyectar el alma del poeta sobre las cosas inanimadas, y sobre todo, radica en que podamos admitir la validez de la similitud en la atribución del adjetivo a dos objetos distintos que devienen así indisociables por el poeta que los liga con su palabra. Otro ejemplo hermoso de hipálage es el de Milton que habla de la “lámpara estudiosa”. En el gabinete de estudio el lector y la lámpara son uno estudiando.
[9] Se refiere al lienzo que Penélope tejía de día y destejía de noche. Ella les decía a sus pretendientes que tomaría esposo de nuevo una vez terminado el lienzo. Ella, secretamente, esperaba que volviera Odiseo, que lo hizo luego de veinte años; diez en Troya y diez en Odisea.
[10] Al concebir al tiempo de esa forma creían que todo se vuelve a repetir, porque todo vuelve sobre sí mismo como los astros en su año cósmico. Según esta doctrina, en el futuro todos volvemos a ser quienes somos y a hacer las mismas cosas; todos hemos sido de la misma forma en el pasado y las cosas que hacemos las hemos hecho siempre. Yo, por ejemplo, siempre escribí estos comentarios a la poesía de Borges, no sólo ahora.
[11] En la Antigüedad ponían una moneda en la boca del muerto porque, según la mitología grecorromana, al morir vamos al Hades y allí el paso inexorable es el cruce del río Aqueronte en la barca del viejo Caronte. A éste se le debía pagar por el cruce al otro lado de la orilla, por eso ponían una moneda en la boca del muerto.
[12] Batalla que se libró en Grecia en el año 48 a.C. donde César venció a Pompeyo en la guerra civil romana.
[13] Verso ambiguo. Quizá no para un lector más avezado. Arguyo una posible sugerencia de Borges. Y tiene que ver con la cruz que se trazaba en el acto fundacional de una ciudad, cuyos extremos indicaban los cuatro puntos cardinales.
[14] Nueva hipálage. Véase nota 8.
[15] Cf. Oda, IV, 7, v. 16 de Horacio: Pulvis et umbra sumus (“Polvo y sombra somos”).
[16] La caligrafía es el arte de escribir con bella letra, de gran importancia en Oriente.
[17] Nueva hipálage. Véase nota 8.

6 comentarios:

oliver sotos gonzález dijo...

Qué gran poema del grandísimo Borges. Muchas gracias por desmenuzarlo. De otra manera, por lo menos por mi parte, no hubiera sido lo mismo.

Carolina dijo...

Te felicito por tu interpretación. Ha sido entretenido e intrigante leerla.. Como dice Oliver..para mi tampoco hubiera sido lo mismo. Gracias!!

Lucas Esandi dijo...

¡Me alegro entonces!
Siempre es un placer volver a Borges y su obra suscita muchos comentarios.
Los invito a leer su Obra poética.
Busquen un poema en internet o en su biblioteca, para empezar, que se llama "Llaneza", está en el libro Fervor de Buenos Aires, su primer libro.

Muchos saludos.

oliver sotos gonzález dijo...

Ya lo he leído: Impresionante.

A Borges lo he descubierto recientemente (este año en concreto). Ya ves. Lo que está claro es que ya no me voy a despegar de él.

Muchas gracias de nuevo.

Daniel dijo...

Te felicito Lucas por tu blog es una fuente de sabiduria y relexión!
Augustus - (Prof. Daniel G.)

Lucas Esandi dijo...

Muchas gracias.
El espacio es abierto para todos y los comentarios son siempre bienvenidos.
En el mejor de los casos, este blog suscitará nuevas lecturas para aprender más.

Un saludo grande.