domingo, 9 de diciembre de 2012

Tolkien: el Señor de los Anillos


Un día como ayer acabé la lectura de El Hobbit de Tolkien. Es la primera vez que lo releo. Mi primera lectura había sido allá por 2002. Esto no resulta interesante, cuanto mucho anecdótico. Me detengo aquí a escribir sobre Tolkien por el impacto que ha tenido en mi vida desde entonces. Puede no importar lo personal al gentil lector pero quizá revista interés la experiencia de la (re)lectura que tanto interesa a quienes leemos como modo de vida, y también a los amantes de Tolkien.

                                                                                                   Profesor Tolkien

Sin más preámbulos pues, fue precisamente en enero de 2002 en Monte Hermoso a mis 17 años que leí por primera vez un libro por mi cuenta, y fue El Señor de los Anillos de Tolkien. El mismo día que lo empecé no pude parar de leerlo. Había tenido charlas previas con familiares que me ayudaron a empezar la lectura. En menos de un mes había leído los tres tomos y había probado la felicidad que suscita la lectura y la literatura cuando esta hace mella en el  lector. De ahí en más leí El HobbitEl Silmarillion y otros libros del mismo autor. Releí ESDLA ya cuatro veces, algunas en inglés y otras en español. Las últimas relecturas las hice en el transcurso de estos dos años, ya consumada mi carrera de Letras en la UNLP, y las experiencias han sido distintas y más enriquecedoras, ya que tanto nosotros como los libros somos ese río de Heráclito tan predilecto a Borges que cambia siempre.

He notado algunos recursos poéticos y literarios que habían pasado desapercibidos en mis primeras lecturas. Probé las mismas emociones, algunas fueron más fuertes esta vez. Para empezar es admirable el poder de invención de Tolkien. Ha creado una mitología tan vasta y rica que abruma de solo concebirla. Sin duda, tomó nombres y mitemas de las mitologías nórdicas, pero eso no le quita mérito, máxime considerando que creó lenguas como el élfico en sus variantes quenya y sindarin, para las cuales confesó haber creado estas historias de la Tierra Media con el propósito de que no se perdieran y quedaran en el olvido. Esto habla a las claras de su profesión y vocación de filólogo, la cual fue uno de los puntos de partida. El amor a la lengua y a la palabra fue un móvil que favoreció su literatura que no es otra cosa que el arte de la palabra, en el cual Tolkien fue maestro universal.

Me fascina la Búsqueda mayúscula en su obra, ya sea de aventuras en la que se ven envueltos personajes como Bilbo y Frodo como así también de sus destinos. Es muy atractivo en tanto la vida misma es una búsqueda. Asimismo, me fascina que en Tolkien se ensalce a los humildes, representados por los hobbits, los cuales perturban los Concilios de los Sabios. Son estos seres insignificantes que toman protagonismo sin buscarlo y gracias a valores como la voluntad, el coraje, la lealtad, la sinceridad, la humildad, la amistad y el amor -entre otros- cambian el curso de eventos que son decisivos en la configuración y el bienestar de toda la Tierra Media. Si bien a nuestro autor no le gustaban las interpretaciones alegóricas de su obra en tanto se proclamaran estas como excluyentes, puede verse entre líneas los humildes de las bienaventuranzas cristianas:bienaventurados los humildes porque ellos serán ensalzados. Creo con Ferro y Disalvo que pueden interpretarse algunos personajes de Tolkien si ya no como alegóricos sí como tipológicos porque algunos son figuras crísticas como Frodo, Aragorn y Gandalf que cumplen roles redentores y salvadores. Se produce una allegoria in factis, es decir, una alegoría en hechos protagonizados por personajes bíblicos y personajes de los hechos que relata Tolkien en su Libro Rojo que, como dice Disalvo, transcurren en un tiempo preabrahámico. Estos son tramados por Dios que nos tiene un destino trazado. Véase el diálogo iluminador de Frodo y Gandalf (The Fellowship of the Ring, Book Two, Book One, The Shadow of the Past, Chapter II):

“’I wish it need not have happened in my time’, said Frodo [sobre la llegada del anillo a sus manos con todo lo que implica y el propósito que se puso].
‘So do I," said Gandalf, "and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.’”

De esta forma, se puede leer la historia del anillo como teología de la historia. Los mismos Frodo y Sam tienen un diálogo en que reflexionan y piensan sobre esto mismo. Frodo dice que se siente tan bien al escuchar a Sam como si la historia en que están ya estuviera escrita. Si bien no cito el pasaje porque es extenso les remito el diálogo que aparece en este blog cuyo link comparto:http://cnelkurtz.blogspot.com.ar/2010/07/teologia-de-la-historia-lo-que-sam-y.html Y aclaro, por supuesto, que esta es una interpretación que no es excluyente. Resulta una obviedad pero no está de más decirlo.

También puede decirse que algunos hechos centrales de la obra son producto de la Providencia, como por ejemplo el hecho de que Bilbo hallara el anillo perdido y que no matara a Gollum al escapar de las Montañas Nubladas, sobre el cual volveremos al final.

Por otra parte, me encanta que se desdibujen los límites entre vida y literatura, más precisamente en este caso entre las leyendas y canciones antiguas que saben nuestros hobbits y sus sencillas vidas ordinarias. Estos sin saber por qué se ven envueltos en ellas porque llega a manos de Bilbo el anillo de Sauron, el más poderoso de todos los anillos, el arma letal que puede cambiar el destino de la Humanidad para bien o mal dependiendo de si es destruida por Frodo arrojándola al Monte del Destino. En el link anterior se puede notar el asombro de Sam al darse cuenta hablando y reflexionando que él y Frodo se encuentran en medio de una gran historia que aún no acaba, una leyenda que sigue viva en tanto son portadores del anillo. Son varios los pasajes en que se advierte esta “contaminación” que desdibuja los límites de las viejas leyendas y la vida. Uno de mis preferidos es aquel en que Théoden está maravillado de haber visto Ents. Dice así (The Two Towers, Book Three, The Road to Isengard, Chapter VIII):

“The king was silent. "Ents!" he said at length. "Out of the shadows of legend I begin a little to understand the marvel of the trees, I think. I have lived to see strange days. Long we have tended our beasts and our fields, built our houses, wrought our tools, or ridden away to help in the wars of Minas Tirith. And that we called the life of Men, the way of the world.
We cared little for what lay beyond the borders of our land. Songs we have that tell of these things, but we are forgetting them, teaching them only to children, as a careless custom. And now the songs have come down among us out of the strange places, and walk visible under the Sun" (subrayado mío).

Siguiendo pues con los rasgos que pondero enriquecedores, uno de los tópicos literarios por excelencia en Tolkien es el ubi sunt?, es decir, el ¿dónde están? Tópico que consta en expresiones en las que el sujeto se pregunta por un rico pasado que ya se ha perdido. Hay un antecedente paradigmático en las elegías anglosajonas, uno de los primeros testimonios literarios. Un ejemplo en ESDLA es el de este poema que recita Aragorn sobre Rohan (The Two Towers, Book Three, The King of the Golden Hall, Chapter VI):

“Where now the horse and the rider? Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk and the bright hair flowing?
Where is the hand on the harp-string, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the dead wood burning?
Or behold the flowing years from the Sea returning?”

Continuamente Tolkien hace referencia al pasado cercano y remoto de hobbits, elfos, enanos y hombres cuyas historias podemos encontrar en El Silmarillion que es un libro acerca de las dos primeras edades de la Edad Media y también una suerte de Génesis del mundo que creó nuestro escritor.

Su obra es tan interesante que no importa saber cómo y cuándo sucederán los hechos al releer la obra. Sucede como con los mitos. El auditorio griego en la Antigüedad ya sabía que Edipo tenía relaciones con la madre y que al final se arrancaba los ojos del horror, y aun así el griego asistía interesado y entusiasmado al teatro para ver una historia cuyo desenlace y pormenores ya conocía; eso no menguaba el interés y el placer al contemplar la obra, mucho menos la catarsis que experimentaba como dice Aristóteles en su Poética. Lo mismo sucede pues con esta historia del anillo, así como con cada historia digna de contarse que genera interés y placer. Tolkien era consciente del poder del mito, de hecho, él habla de la mitopoeia, es decir, la creación del mito y del poder que tiene en el lector. El relato de Tolkien es como el mito. Releemos la historia, conocemos el desenlace y los pormenores, pero no hace menor el interés ni el placer de la lectura. Se genera una empatía inmediata con los hobbits.

Esa búsqueda de Bilbo y de Frodo es, a su vez, una búsqueda del lector. Es, por otra parte, uno de los cuatro temas sobre los que escribe el hombre desde que el mundo es mundo, según quiere Borges en su texto “Los cuatro ciclos”. Los otros tres son la muerte de un dios, la guerra y el regreso. Tres se cumplen en Tolkien de forma magistral. La vuelta a casa es el regreso al mundo cotidiano y ordinario. Los personajes dan sus espaldas a las leyendas en las que se ven metidos, como dice Bilbo al final de ‘El Hobbit’ (The Last Stage, Chapter XIX):

“Our back is to legends and we are coming home”


                                                                   Bolsón Cerrado, casa de Bilbo Bolsón. Ilustración hecha por John Howe

Los hechos protagonizados en esta historia son, en algunos casos, el cumplimiento de profecías como el retorno del rey en el caso de Aragorn o el protagonismo que obtendrá Frodo en el destino del anillo del poder. Véanse los versos proféticos acerca de ambos (The Fellowship of the Ring, Book Two, The Council of Elrond, Chapter II):

“All that is gold does not glitter,
Not all those who wander are lost;
The old that is strong does not wither,
Deep roots are not reached by the frost.
From the ashes a fire shall be woken,
A light from the shadows shall spring;
Renewed shall be blade that was broken,
The crownless again shall be king

Esto lo compone Bilbo, pero en el caso de los versos que siguen, estos son oídos por Boromir en un sueño, lo cual hace el hecho más misterioso. Se lee:

“Seek for the Sword that was broken:
 In Imladris it dwells;
 There shall be counsels taken
 Stronger than Morgul-spells.
 There shall be shown a token
 That Doom is near at hand,
 For Isildur's Bane shall waken,
 And the Halfling forth shall stand” (subrayados míos)

Bilbo mismo en ‘El Hobbit’ cumple parte de profecías vox populi, y al final Gandalf lo amonesta diciéndole que no dejará acaso de creer ahora en ellas porque ayudó a que se cumplieran (The Last Stage, Chapter XIX):

“Surely you don’t disbelieve the prophecies, because you had a hand in bringing them about yourself? You don’t really suppose, do you, that all your adventures and escapes were managed by mere luck, just for your sole benefit? You are a very fine person, Mr. Baggins, and I am very fond of you; but you are only quite a little fellow in a wide world after all!”


Y eso es lo que somos todos, simples individuos en un mundo enorme del cual podemos tomar protagonismo inesperadamente como Bilbo y Frodo o no, pero somos parte del mismo. Somos coautores con Dios de nuestro destino: es mi punto de vista personal. No todo está en manos de Dios, también hay parte en las nuestras por el libre albedrío que nos dio.

Finalmente, comparto un momento central de la historia del anillo. Es ese en que Bilbo halla el anillo gateando a tientas y a oscuras en cuatro patas en un túnel de las Montañas Nubladas. Luego de los acertijos con Gollum Bilbo se encuentra cerca de la salida y se debate entre matarlo o bien dejarlo e irse como finalmente hace. Este hecho posibilita que el anillo sea destruido y la paz y el bienestar de toda la Tierra Media restablecida porque, como sabemos, Frodo no puede por voluntad propia destruirlo, ya que naturalmente el anillo es más fuerte que su voluntad, y es en esa lucha enceguecida y desesperada con Gollum que lo sigue hasta allí como se destruye el anillo que, al final, es arrebatado a Frodo por Gollum quien celebrado su recupero trastabilla y se cae al fuego del Monte del Destino con el anillo, destruyéndose de esta forma. Por esta razón Gollum tiene un papel importantísimo en la destrucción del anillo de poder, siquiera accidentalmente.

Leemos en el quinto capítulo de El Hobbit (Riddles in the Dark):

“A sudden understanding, a pity mixed with horror, welled up in Bilbo's heart: a glimpse of endless unmarked days without light or hope of betterment, hard stone, cold fish, sneaking and whispering. All these thoughts passed in a flash of a second. He trembled. And then quite suddenly in another flash, as if lifted by a new strength and resolve, he leaped.”


Acaso eso hubiera pasado de no poderse haber destruido el anillo, días interminables sin luz en un mundo sin esperanza. Frodo se lamenta de que Sauron se entere por Gollum que el anillo único fue encontrado y de que ahora lo tiene un Bolsón, y así le dice a Gandalf (The Fellowship of the Ring, Book One, The Shadow of the Past, Chapter II):

"What a pity that Bilbo did not stab that vile creature when he had a chance!"
"Pity? [responde Gandalf] It was Pity that stayed his hand. Pity, and Mercy: not to strike without need. And he has been well rewarded, Frodo. Be sure that Bilbo took so little hurt from the evil, and escaped in the end, because he began his ownership of the Ring so. With Pity."
"I am sorry" said Frodo. "But I am frightened; and I do not feel any pity for Gollum."
"You have not seen him," Gandalf broke in.
"No, and I don’t want to," said Frodo. ". . . Now at any rate he is as bad as an Orc, and just an enemy. He deserves death."
"Deserves it! I daresay he does. Many that live deserve death. And some that die deserve life. Can you give it to them? Then do not be too eager to deal out death in judgement. For even the very wise cannot see all ends. I have not much hope that Gollum can be cured before he dies, but there is a chance of it. And he is bound up with the fate of the Ring. My heart tells me that he has some part to play yet, or good or Ill, before the end; and when that comes, the pity of Bilbo may rule the fate of many -- yours not least." (subrayado mío)

Esa piedad hará posible que el anillo sea destruido. Es magnífico el realce que da Tolkien a este valor como a tantos otros. Posibilita el hecho que es epicentro de los acontecimientos de la obra, puesto que la destrucción del anillo marca el fin de la Tercera Edad y el inicio de la Cuarta con el predominio y gobierno de los Hombres con Aragorn como rey. Se restaura un orden que estaba en vilo por la amenaza del malvado Sauron. Todo por la piedad de un hobbit, el más humilde y pequeño de los seres, el más insignificante ¿No es acaso maravilloso? Es conmovedor.

La historia de los protagonistas termina en casi todos los casos con el regreso a casa. Han salido de ella para entrar en un mundo de leyendas y viejas canciones sin esperarlo (en el caso de los hobbits). Así como en la vida, que a veces no podemos distinguir verdad de ficción, como en los sueños o en la literatura, de la misma forma en Tolkien no reconocemos una de otra y ese es uno de los encantos más fascinantes y atrapantes de la obra que provoca una atracción irresistible, como la vida, como los sueños…


T

6 comentarios:

ffewsh dijo...

Me haces reflexionar: la destrucción del anillo depende de los pecados de los hobbit-héroes - Bilbo roba a Gollum; Frodo en el último momento quiere ser Señor de los Anillos. Y de su bondad también.

¡O felix culpa!

Lucas Esandi dijo...

En realidad podemos decir que Bilbo halló el anillo ya perdido, que por cierto no pertenecía ni a Gollum ni a Isildur. Y no podemos culpar a Frodo. La voluntad del anillo fue más fuerte que la suya. De todas formas, entiendo tu observación. Menos mal que Gollum se cayó a las grietas con en anillo! Todo gracias a la piedad de Bilbo! Gracias por comentar amigo!

Ramón Minieri dijo...

Gracias por este sagaz comentario, Lucas. Enriquece la mirada; al leerlo, rescato la intensa poesía que has sabido seleccionar y destacar. Ramón.

Ramón Minieri dijo...

Gracias por este sagaz comentario, Lucas. Enriquece la mirada; al leerlo, rescato la intensa poesía que has sabido seleccionar y destacar. Ramón.

Lucas Esandi dijo...

Muchas gracias Ramón! Son años ya en compañía de Tolkien. En este momento lo estoy leyendo y siento un placer tan grande como la primera vez! Bienvenido a este espacio amigo!

Dulce Gomez dijo...

Me gustó mucho tu artículo, creo que coincidimos en diversas cosas, a mí me gustan mucho sus libros, en especial El Señor de los Anillos, Las Dos Torres, vi en las películas online la película y creo que es la mejor de las tres, en especial por los Ents que son personajes enigmáticos y muy profundos, me encanta cómo los describe en el libro.