viernes, 24 de julio de 2009

Amor

«Si conobbero. Lui conobbe lei e se stesso, perché in verità non s'era mai saputo. E lei conobbe lui e se stessa, perché pur essendosi saputa sempre, mai s'era potuta riconoscere così».

«Se conocieron. Él conoció a ella y a sí mismo, porque en verdad nunca se había conocido. Y ella conoció a él y a sí misma, porque aunque se hubiese conocido siempre, nunca se había podido reconocer así».


Italo Calvino, Il barone rampante (Fin del capítulo XXI)


Él es Cosimo, ella es Viola. Cosimo ya había estado con otras mujeres, pero no por amor. Viola creía conocer todo de sí misma, pero no se había conocido en plenitud cuando se reconoció con Cosimo en el amor.
Allí todos nos reconocemos, sin palabras que medien. Media una Fuerza poderosa, que mueve el sol y otras estrellas.

3 comentarios:

Ruben M. M. dijo...

Lucas, he leído tu texto sobre la música, y voy a discrepar contigo en el hecho de considerar a la música como “el arte por antonomasia”. Este tema me parece un tema excesivamente complejo, y cada autor tiene una visión al respecto. Personalmente, pienso que cada modalidad artística tiene una baza a su favor para autoproclamarse como “el arte por antonomasia” y depende del enfoque que se tenga se puede pensar en cierta supremacía de un arte u otro. Pero la historia nos ha demostrado que todo tiene su momento y lugar, y cada modalidad artística ha gozado en ciertos momentos de la historia de una supremacía absoluta sobre el resto de las artes, así que ¿cómo hablar de superioridad de un arte sobre el resto? Tengo pensada una entrada en mi blog sobre este tema para un futuro, pero de momento mi pensamiento anda buscando qué decir con claridad al respecto.
Concedo el hecho de que probablemente la música sea el arte del sentimiento, o por lo menos el que parece incidir (conmover) más directamente sobre el mismo, aunque incluso esto también sería discutible.
La verdad que la temática de tu texto daría para mucho...
De momento, te felicito por tu texto, muy bien elaborado.

Un abrazo!

Lucas Esandi dijo...

Gracias Rubén por tu comentario.

De la música yo me refiero más que nada, dentro de las posibles acepciones de esta locución adverbial "por antonomasia", al hecho de ser la más conocida, y no tanto la más importante.

De todas formas en el texto la afirmo como la más importante. Quizá debiera atenuar la afirmación. Sin embargo, encuentro originales las afirmaciones que son fruto de un arbitrio. Aun más la causalidad de los hechos en la Historia de la Humanidad. La manera en que Dios dispone y determina las cosas (no todo está en manos del hombre).

Esta arbitrariedad en los juicios podemos notarla ha menudo en Borges, por demás discutibles, como todos los proferidos por seres pensantes en prosecución de la verdad.
Él hablaba de la música como una curiosa forma del tiempo. ¡Cuánto más es del espacio! ¿No?

Podemos discernir artes espaciales y temporales. Quiero decir, artes cuyas formas y contenidos preponderan sobre tiempo o espacio.
Las plásticas, podríamos decir, se valen del espacio. La literatura del tiempo. Ahora bien, la música lo hace tanto del tiempo como del espacio.
Es cierto que ambos son indisociables en todo arte. Pero en ningún otro valen tanto los dos como en la música. Cuentan mucho ambos en ella. Y no tanto el espacio en la literatura, ni el tiempo en las plásticas.

Las afirmaciones arbitrarias tómense como propuestas. Yo, por ahora, sigo creyendo en la que he hecho.
Recordemos además que los orígenes de toda literatura son orales, preeminentemente musicales en cuanto poéticos (hablo de poesía, sobre todo épica). Lo compuesto por haedos era acompañado por la música de una lira y/o por la música buscada en la aliteración del verso. Una forma de musicalidad preexistente a la rima, que caracteriza a la poesía de nuestros tiempos, que consiste en la repetición de fonemas en un verso para su mayor expresividad.
De manera que el origen de las literaturas es, en sus inicios, musical.

Estas son algunas ideas sobre las cuales reside la piedra de toque de la música.

Gracias por buscar la verdad conmigo.

Hasta la próxima lectura, Rubén.

Ruben M. M. dijo...

Lucas, tú mismo casi te respondes a lo que aquí comentamos. Sólo tienes que mirar la maravillosa pintura de Miguel Ángel que has colocado como cabecera del post, o el magnífico poema citado de Juarroz en tu otra entrada, que ya leí... Es difícil superponer unas modalidades artísticas sobre otras.
Reflexionar sobre las artes es un tema apasionante, tengo muchos libros de teoría del arte y de artistas hablando sobre sus propias creaciones, en ocasiones pienso que casi me interesa más la reflexión llevada a cabo por el creador sobre su propia obra, que la obra en sí. Quizá exagero un poco, o quizá no...
El caso es que el arte es una de los más maravillosos ámbitos de desarrollo para el ser humano, y por eso me hace mucha gracia cuando se toma al arte como un pasatiempo o un adorno superfluo...
En el arte, como en la filosofía, nos va la vida, y esto cada vez es menos perceptible. Por esto, los grandes intelectuales suelen acercarse más tarde o más temprano al arte, como “espacio” de sentido desde el que intentar aclarar sus pensamientos más profundos. Aquí lo dejo...

Lucas, sigamos buscado la verdad, con la mesura del que sabe lo imposible de su tarea.

Un abrazo.