domingo, 6 de junio de 2010

La Palabra

«Console-toi, tu ne me chercherais pas, si tu ne m'avais trouvé»
Pascal, Pensées, 553. 

La introspección tiene una importancia trascendental en nuestra vida, tanto más cuando se hace en silencio ya que con él es más fácil escuchar nuestra propia conciencia y así discernir lo justo de lo falso y juzgar lo que nos pasa. Nuestro móvil siempre es una presencia que no parte de doctrinas o filosofías porque hacemos las cosas por el impacto que nos causa otro. El encuentro es la dinámica del ser humano en el acontecimiento vital que la presencia del otro nos suscita.

En estos versos formidables Eliot poetiza sobre la palabra y el lógos que está próximo también en el silencio sin palabras. Es una paradoja que no es una contradicción sino que tiene un sentido profundo porque va más allá de ella. Son versos que evocan el inicio del evangelio de San Juan y que son una invitación a la reflexión sobre nuestra humanidad y sobre la Palabra (ésta es una traducción posible del lógos griego. Otra común es traducir por Verbo) escuchando el silencio y buscando la verdad en uno como dice San Agustín: “No quieras ir afuera; vuelve a ti mismo; en el hombre interior habita la verdad”[1] que para el Hiponate habla en la conciencia interiormente sin ruido.


Por otra parte, como dice Gadamer en Verdad y método, toda posibilidad de oración ya está siendo perfectamente en la Palabra, razón por la cual es algo central de la realidad por su importancia y por la ubicación que le da Eliot. En relación a su ubicuidad Aristóteles, por su parte, dice que la virtud está en el medio y llama Dios al motor inmóvil que Eliot en el poema Burnt Norton de los Cuatro Cuartetos llamará así: «el Amor en sí no se mueve, / sólo es la causa y el fin de todo movimiento» (BN, V). Este gran poeta ha buscado en su obra el punto de unión del tiempo con la eternidad «en el punto inmóvil del mundo que gira» (BN, II).

A continuación les presento los versos de Eliot sobre la Palabra presentes en la sección V del poema Miércoles de ceniza de 1930. Poesía para leer «con la atracción de este Amor y la voz de este Llamado» (LG, V) que es en el hombre y para el hombre. En un mundo que acusa «conocimiento de palabras e ignorancia de la Palabra»[2] sólo queda hacer lo que dice el lema de su familia: «Tace et fac» («Calla y haz»). Escuchemos.

«If the lost word is lost, if the spent word is spent,
if the unheard, unspoken
word is unspoken, unheard;
still[3] is the unspoken word, the Word unheard,
the Word without a word, the Word within[4]
the world and for the world;
and the light shone in darkness and
against the Word the unstilled world still whirled
about the centre of the silent Word».


«Si la palabra perdida está perdida, si la palabra 
                                         [gastada está gastada,
si la palabra no oída, ni dicha
no es dicha, ni oída;
sigue siendo la palabra no dicha, la Palabra no oída,
la Palabra sin palabra, la Palabra en
el mundo y para el mundo;
y la luz brilló en la tiniebla y
contra la Palabra el mundo inquieto aún giró
alrededor del centro de la Palabra silenciosa»
.


 










[1] Cf. De Vera Religione, 39: 72.
[2] Cf. Eliot, T. S., Coros de” la Roca, I.
[3] Palabra que denota tanto los adjetivos “quieto” y "callado" como el adverbio “aún”. Esta riqueza se pierde en la traducción y es importante porque es pensada por Eliot para mostrar la oposición: Palabra callada y quieta - mundo ruidoso e inquieto.
[4] Traducir “dentro” daría límites a Dios que no los tiene. O podría entenderse que fuera del mundo no hay Dios. Él está en el mundo, pero como Le dice Salomón en 1 Reyes, 8: 27: “El cielo, el cielo de los cielos, no te contiene”. Decidiéndonos por “en” creo que se sortea el equívoco.

4 comentarios:

Ruben M. M. dijo...

Lucas, como siempre, magnífico. Como bien sabes, la palabra y el silencio es un de mis grandes temas de interés y por ello agradezco toda nueva aportación posible sobre la cuestión.
Gracias por el apunte sobre Elliot y enhorabuena por tu saber y tu escritura. Pocas entradas encuentro como las tuyas, tan meditadas, fundamentadas y bien construidas.

Un abrazo, amigo!

Lucas Esandi dijo...

Hola Rubén!
Heme aquí respondiendo a tu entrada.
Más vale tarde...

La palabra y el silencio son temás de mi interés también: a través de todo el poemario de Ash Wednesday de Eliot hay guiños al respecto y te interesará leerlo todo, supongo.

San Agustín es otro que tiene mucho que decir sobre el silencio.
Pienso en Nicolás de Cusa también y su Docta Ignorantia.
Aunque el silencio en pensadores religiosos debe ser un tema obligado, por lo que hablar de fuentes resultaría casi ocioso. De todas formas, es interesante saber cómo lo entienden los pensadores que nos gustan y cuáles son sus puntos de vistas y metáforas.

En breve visitaré tu blog.
Un abrazo cálido
y gracias por tus palabras!

PD: si no tenés el poema Ash Wednesday impreso en libro podés googlearlo y lo encontrarás; si te interesa leerlo en español yo lo he traducido.

Mariana Pintos dijo...

Hola Lucas!
A mi me interesa mucho también el tema del silencio y de las palabras. En meditación se entra en el silencio. En el silencio interior, no importa cuanto ruido y movimiento haya en el afuera.Por supuesto este silencio tiene que ver con el silencio de los pensamientos que se tejen con infinidad de palabras. Hay ejercicios de silencio, de la no palabra, como método para ir aquietando la mente... es muy interesante ver como cuando se aquieta la mente y los pensamientos y por supuesto las palabras, se entra en un estado donde ya no se juzgan los actos, solo hay paz y quietud. Los pensamientos juzgan, cuando ya no estan presentes, tampoco hay juicio... podría seguir y seguir... una pesadilla... jaja
Que nazca Francisquita!!!!

Lucas Esandi dijo...

¡Mariana! ¡Qué gusto encontrar un comentario tuyo!
Ese silencio de quietud y paz es muy preciado; silencio de palabras que son entes de razón. Estoy de acuerdo en librarme de ellas cuando ya no quiero juzgar ni elucubrar sino el silencio que me aquieta, me sosiega y me tranquiliza.
Siempre les he dicho a mis hermanos cuando ponen tanta música "al palo" continuamente que escuchen el silencio también.

¡Bienvenida al sitio y seguiremos unos días más en la dulce espera!
Cariños.