martes, 12 de octubre de 2010

"Por el bebé no nacido"

Traduzco a continuación una poesía de Chesterton,
y a continuación ofrezco los versos en inglés, su idioma original.
Al final haré un breve comentario sobre la poesía y el autor:

«Si los árboles fueran altos y el pasto corto,
como en un algún loco cuento,
si aquí y allí un mar fuera azul
más allá del límite que se pierde,

si un fuego fijo pendiera en el aire
para calentarme un día completo,
si cabello verde oscuro creciera en grandes colinas,
yo sé qué haría.

En lo oscuro me encuentro; soñando
que hay grandes ojos fríos o amables,
y calles retorcidas y puertas silenciosas,
y hombres vivos detrás.

Que vengan las nubes de tormenta: mejor una hora,
y permiso para llorar y pelear,
que todas las edades que he gobernado
los imperios de la noche.

Yo creo que si me dieran permiso
de estar en el mundo,
yo sería bueno durante todo el día
que pasara en el país de las hadas.

Ellos no escucharían ninguna
palabra mía de egoísmo o desprecio,
si sólo yo pudiera encontrar la puerta,
si sólo yo pudiera nacer.»


"By the babe unborn"

«If trees were tall and grasses short,
  As in some crazy tale,
If here and there a sea were blue
  Beyond the breaking pale,
 
If a fixed fire hung in the air
  To warm me one day through,
If deep green hair grew on great hills,
  I know what I should do.
 
In dark I lie: dreaming that there
  Are great eyes cold or kind,
And twisted streets and silent doors,
  And living men behind.
 
Let storm-clouds come: better an hour,
  And leave to weep and fight,
Than all the ages I have ruled
  The empires of the night.
 
I think that if they gave me leave
  Within that world to stand,
I would be good through all the day
  I spent in fairyland.
 
They should not hear a word from me
  Of selfishness or scorn,
If only I could find the door,
  If only I were born.»



En esta hermosa poesía leemos la voz del bebé que no nació. En primer lugar, es muy original por parte de Chesterton. No conozco poeta alguno que haya dado voz a un bebé sin nacer. Sabemos muy bien qué haría un niño en un campo con cabellos verde oscuro en grandiosas colinas. Lo podemos ver jugar a la luz del sol, con el mar a su lado, y a la sombra de los altos árboles que dan cobijo.

Es muy importante destacar que el niño prefiere las nubes de tormenta y el permiso -alguien se lo debe dar- para llorar y pelear, antes que gobernar los dominios de la noche sin nacer. Hay un tiempo para todo en esta vida, como dice el eclesiastés. El promete ser bueno por la oportunidad que tendría de vivir en este país de hadas, tan maravilloso para todo aquel que lo ve con los ojos de un niño. Puede prometer "porque en la promesa hay algo inmortal", como dice Borges. Ser niño tiene un valor fundamental al descubrir el mundo. Es como mejor se entiende al padre, y es la manera en que Jesús señaló que deberíamos entender lo que nos dice.


Bien dijo Borges que la obra de Chesterton no encierra una sola página que no ofrezca una felicidad. Lo compruebo cada vez que lo leo. Él vio el mundo con los ojos de un niño, porque pudo asombrarse toda la vida de lo maravilloso y milagroso que es el hecho de existir. G. K. comenta en su libro Ortodoxia que las únicas palabras que siempre lo satisficieron para describir la Naturaleza

"son las empleadas en los libros de cuentos de hadas, tales como 'encanto', 'hechizo', 'encantamiento'. Expresan la arbitrariedad del hecho y de su misterio. Un árbol da frutas porque es un árbol mágico. El agua cae de la montaña porque está embrujada. El sol brilla porque está encantado".

Esta postura edificante se encuentra también en la biografía de Maisie Ward, donde leemos estas palabras suyas:

«Aquí muere otro día,
durante el cual tuve ojos, oídos, manos
y el vasto mundo en torno mío;
y mañana empieza otro.
¿Por qué se conceden dos?»

Por eso, escribe con su razón su "queja":

«Dame algún tiempo;
si abres tantas puertas
y me haces tantos dones, Señor,
no lo tendré para apreciarlos todos.»



Como el bebé que quiere hallar la puerta, esperemos que nosotros podamos hallar, si no todas, al menos algunas de todas las puertas que se nos abren día a día, porque eso es arbitrario, eso es un misterio que tiene un designio. Y abramos también las puertas del sentido común sobre las que nadie como Chesterton preconizó en un mundo que con el tiempo parece volverse cada vez más loco. Ya lo dijo en una frase lacónica que es magistral: "el error es una verdad que se ha vuelto loca". Ahora que el sentido común va a contramano del calendario, retroceder cien años hacia Chesterton es avanzar hacia una buena cantidad de magníficas noticias.

Yo, personalmente, agradezco que en la tierra haya Chesterton. 
Es un don que tenemos y es justo agradecerlo. 
Espero que hayan disfrutado y apreciado la poesía y su forma de ver el mundo.