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lunes, 8 de octubre de 2018

La Reina Loca. El Libro de Vientos de los Sármatas de Ramón Minieri

La poesía de Ramón Minieri evoca lecturas previas en virtud de su prodigiosa efusión de símbolos. Aquí, el viento de los sármatas será el que nos devele la palabra, escrita por las alas de “ángeles ebrios”. Captada pues nuestra benevolencia, inicia el decurso de la lectura con este viento que -como sabemos- nos llevará donde quiera.

La forma es cambiante. El verso libre da cuenta de la fuerza indómita (que es el móvil de la poesía) de un pueblo como el sármata que no se vio doblegado hasta que se perdieron con el correr del tiempo. La estructura, entonces, consta de dos partes, la primera se llama La Reina Loca y la segunda Incursión a la Ruta de la Seda.


Esta fuerza es de “cimatarras / afinadas en do”, de juglares, politeísta que no entiende al Dios cristiano ni a qué se dedica. Austeia, una de las deidades, les enseña a las abejas “el léxico / de lo indecible”. Un pueblo cuya fe se halla en una palabra que pronunciada puede hacer la diferencia, dormita en el carcaj, por si acaso. Este poder perfomativo del lógos evoca la parábola del emperador de Borges.

Movidas por este viento “las ramas / agradecen / con una reverencia” de la misma forma que en la Comedia de Dante. Por eso, así como la vida bélica se plasma en la obra, asimismo, valores como el agradecimiento o el amor también, ya que el mundo “es una armonía de tensiones opuestas, como la del arco y la lira”, como dice Heráclito en el fragmento 51. Aquí leemos al sujeto lírico incapaz de nombrar a la princesa: “soy / una cuerda ronca / un arco / demasiado tenso”.

El acto de creación se da mediante la palabra porque encontramos “un dios calígrafo / eternamente inconforme”. Sujeto lírico y deidad crean aunque no puedan dar voz a lo inefable. Alfonso Reyes decía precisamente que los escritores publicaban para dejar de corregir, puesto que la re(escritura) nunca termina. Copistas “preñados por la Palabra” buscan salvaguardar esta para transmitirla y resguardarla. Paradójicamente, si bien hay hechos inefables nada se pierde, todo está dado ya. Aprender es recordar porque “es el olvido / el que recuerda todo”.

Esta tensión, entre lo decible y lo inefable y entre la guerra y el amor, son el hilo conductor de este poemario con la Historia de trasfondo de este pueblo tan peculiar de la Antigüedad, razón de estudio de Minieri ya que él también es historiador. Son pocas las veces en que la Historia es el telón de fondo de un poemario. Por lo general es a la inversa. Nuestro escritor, felizmente, nos brinda su don, no queda más que leerlo para resolver la tensión o constatarla.


martes, 27 de julio de 2010

Himno a la Virgen por T. S. Eliot

Lady of silences                               Señora de los silencios
Calm and distressed                         calmada y agitada
Torn and most whole                       desgarrada y enterísima
Rose of memory                              rosa de la memoria
Rose of forgetfulness                        rosa del olvido
Exhausted and life-giving                  agotada y dadora de vida
Worried reposeful                            preocupada llena de reposo
The single Rose                                la única Rosa
Is now the Garden                           es ahora el Jardín
Where all loves end                         donde todos los amores acaban
Terminate torment                           terminan el tormento
Of love unsatisfied                           del amor insatisfecho
The greater torment                         el mayor tormento
Of love satisfied                              del amor satisfecho
End of the endless                           fin del viaje sin fin
Journey to no end                           hacia ningún fin
Conclusion of all that                      conclusión de todo lo que
Is inconclusible                               no puede ser concluido
Speech without word and               lenguaje sin palabra y
Word of no speech                        palabra de ningún lenguaje
Grace to the Mother                      gracia a la Madre
For the Garden                              por el Jardín
Where all love ends.                      donde todo amor acaba.


T. S. Eliot, Miércoles de Ceniza, II.

Este himno no se parece a nada que se haya escrito en inglés en sus cadencias y sugerencias, y se hace patente el poder renovador de la gracia por intermedio de la Virgen, cuyos apelativos son numerosos y entre los cuales subrayo el inicial en estos versos, recordando que a ella también se la llama rosa mística.


Son los huesos del sujeto poético del poema los que cantan este himno ante las palabras de Dios que les dice que profeticen al viento tal como le dice a Ezequiel (37: 9). Estos huesos están dispersos bajo un enebro en una imagen que, a su vez, evoca la de Elías en 1 Reyes, 19: 4.

Por otra parte, la paradoja de «the Garden / Where all loves end» y «the Garden / Where all love ends» no se limita a una interpretación: pero el sentido obvio es que mientras los amores inferiores llegan a un fin aquí, en el sentido de que son concluidos, el amor superior allí alcanza su destino y su consumación. Donde todos los amores acaban, el Amor comienza. Esto no plantea una disyuntiva entre el amor a un ser humano, hombre o mujer, o a Dios, ya que amando a una mujer o a un hombre podemos acercarnos más a Dios si amamos gratuitamente y sin reservas tal como nos amó Cristo y si somos sarmientos de la viña; sólo así damos fruto.

Y los versos «fin del viaje sin fin / hacia ningún fin» tiene reminiscencias del tercer verso del último canto del Paraíso de Dante en la oración que San Bernardo le dirige a la Virgen al iniciar el canto: «termine fisso d’etterno consiglio» (“término fijo de eterno consejo”).

Por otro lado, la Encarnación y la Pasión son presentadas juntas: el silencio de la Palabra es el del bebé sin palabras y el de Cristo que ante sus acusadores "no abrió su boca". A lo largo de Miércoles de Ceniza, se pone énfasis en el silencio como una condición para vivenciar momentos espirituales.
Más adelante en el poema III leemos la exclamación a Dios: «sólo di la palabra», y en el poema IV la Virgen: «hizo un gesto pero no dijo palabra». Luego, en el poema V leemos: «la Palabra sin palabra», etc. Con respecto al quinto poema, hay más versos en el texto que subí el 6 de junio, cuyo título es "La Palabra". 


Con respecto a las imágenes, en el canto XXIII del Paraíso de Dante la Virgen es la rosa en la que el verbo divino se hizo carne, pero “la rosa de Sharon” es un título dado al mismo Cristo y Dante al contemplar el cuerpo místico en el cielo contempla la beatitud de los santos, la Iglesia triunfante, en forma de una rosa blanca (cf. Par., XXXI).

He aquí un texto mariano en manos de uno de los grandes escritores del siglo XX, ganador del premio Nobel de Literatura en 1948. Escribió este poema en 1930, tres años después de convertirse al Anglicanismo. Lo he traducido por entero hace poco tiempo junto a otros poemas suyos. Quien guste leerlo me lo puede pedir que se lo mando. Espero que hayan disfrutado de estos versos -a mi parecer- preciosos.


PD: Mantengo las mayúsculas al inicio de cada verso en inglés porque así se hace con la poesía en lengua inglesa.

Y aquí para quienes gusten, Miércoles de Ceniza recitado por el autor:




martes, 29 de septiembre de 2009

Mirar a la verdad

Dante en el séptimo círculo infernal como en otros pasos de la Commedia apostrofa a Florencia ante tres florentinos condenados por sus malas costumbres. Inclusive, en el inicio de su obra se llama florentino de nacimiento, pero no de costumbres (florentini, natione non moribus) por el dolor que le causaba la corrupción imperante y por haber sido condenado al exilio durante las guerras entre güelfos y gibelinos.
Sin proponerme recordar el momento histórico en que fue escrita la Divina Comedia, me propongo en cambio compartir un terceto hermoso del Canto XVI del Infierno, versos 76-78.
Como decía, Dante se dirige enojado a Florencia, y a continuación leemos:


Così gridai con la faccia levata;
e i tre, che ciò inteser per risposta,

guardar l’un l’altro com’al ver si guata.


Así grité alzando el rostro;
y los tres que entendieron la respuesta,

se miraron uno a otro como se mira a la verdad.


La sensación que se prueba en este paso es similar a la de quien está obligado a reconocer la verdad de un hecho que lo entristece y que le cuesta resignarse y admitirlo, porque se trata de defectos y malas costumbres propios.
Y me detengo en el último verso, esa imagen descripta por Dante en muy pocas palabras pero que encierran tanto. Quiero decir, el hecho mirarse uno a otro como se mira a la verdad.

¿No probaron la sensación de mirarse con otras personas reconociendo la verdad de un hecho o de un dicho de alguien ante ustedes?
¿Tenemos la predisposición, la entereza de escuchar la verdad cuando la dicen aun en perjuicio nuestro?

Estudiando se prueba esa sensación ante los libros cuando queremos mirar al rostro a la verdad y no nos conformamos con ver meramente. Porque –a veces las obviedades deben enunciarse- el verbo ver es sólo un estado (no ve un ciego), en cambio mirar es una acción.
Así hay mucha gente que se conforma meramente con ver y no observa, mira o contempla; de la misma forma que hay gente que oye pero no escucha, como hacen los que ponen la música de fondo sin escucharla.
Tanto mirar o contemplar como escuchar puede no ser fácil. Pero si se lo hace aprehendemos, es decir, llegamos a conocer esta vida que transitamos.

Y en esa busca nos va el esfuerzo que sembramos cuando queremos mirar atentamente para ver en qué punto convergen los caminos del conocimiento con nuestra vida, allí donde hallamos la coherencia en la unión de las divergencias, en la concordia del universo.

Dante nos da su idea de esta mirada con esfuerzo en el canto anterior, versos 16-21. Aquí la gloso: Miramos como suele mirar uno a otro de noche bajo nueva luna, frunciendo las cejas como el viejo sastre para enhebrar la aguja.

¿No es formidable que un poeta cifre en pocas palabras una sensación tan íntima del ser humano siendo algo tan difícil de definir, dándole forma perdurable a cuanto hacemos por entender el misterio de la vida?

jueves, 6 de agosto de 2009

Ars longa vita brevis

Cabe destacar diferencias con respecto a la composición, ejecución, interpretación y espectáculo de las artes. En las plásticas y en la literatura el autor compone, luego el espectador interpreta el espectáculo. Pero a la música, además de componérsela para el espectador que la interpreta, se la ejecuta. Ella puede tener interpretante y ejecutante. En ello reside una de las preponderancias de la música sobre otras artes. A su vez, cada ejecución es única y distinta a todas, ya si se la ejecuta al tempo giusto[1] o no.

Es un arte para el otro. Sin su ejecución no se puede hacer presente, no puede ser, no se complementa con la partitura. De todas formas, recordemos que antiguamente se prescindía de las partituras, porque todo era de memoria. ¿Qué importaba tener la música en una partitura si ya se podía hacer presente al ser evocada por la memoria, si ya era parte de uno al habérsela apropiado? La memoria, que es instrumento del conocimiento, es afectiva. Nos acordamos de lo que tenemos para nosotros como bien. En las palabras “a-cor-dar-se” y “re-cor-dar” permanece la voz latina cor, cuyos significados pueden ser “corazón” e “inteligencia”. Y en inglés y en francés, “aprender de memoria” se dice learn by heart y apprendre par coeur respectivamente. Ambas frases idiomáticas, contienen las palabras heart y coeur (corazón). De manera que el vínculo del conocimiento con lo afectivo es evidente. No resulta extraño porque uno de los deseos que mueve al hombre en la prosecución de la felicidad es, como dice San Pablo en una de sus cartas, el de conocer (libido cognoscendi). Este deseo es uno de los innumerables caminos de la felicidad.

Pues bien, todo arte debe ser en última instancia para el otro. Claro que esto nos lleva a discutir para qué o quién es el arte. Sin entrar en tema ahora, un fin que ennoblezca al arte será una suerte de altruismo que procure el bien del otro. Esta es una concepción útil, positiva, optimista y conveniente del arte. Dicho más prácticamente, en otras palabras: es para tenerla a mano. No se me ocurre otra mejor. ¿Quién legará a generaciones por venir un arte que no tenga algo de bueno, bello y justo[2] (lo que se debe a cada uno), un arte que a partir de su contemplación no comporte un bien que la vida contiene, un arte que no genere una fruición intelectual de conocimiento que nos acerque más a la verdad, al término de todo anhelo del que siempre quiere llegar a conocer, el absoluto?

Obviamente no se trata de negar u obviar lo que está mal en el mundo, sólo de ver la piedra de toque de la vida y del arte positivamente a través de las creaciones y de sus creadores. Quiero decir, de buscar lo bueno que hay en los frutos del hombre y de Dios, los uvas de los sarmientos en la vid. En esa busca nos interiorizamos ahondándonos en nuestra condición de una riqueza inmensa para exteriorizarnos al compartir los hallazgos y las dudas con el otro para enriquecerlo. Pues nos va la busca del conocimiento en hallar tanto soluciones como problemas. Al recordar que los últimos existen (pues como dice Bacon, ignorar es haber olvidado), procuramos en lo sucesivo solucionarlos. Este ejercicio es como tirar un ancla y descubrir con estupor que el mar de nuestra humanidad no tiene fondo. Es medir el infinito, que no tiene medida. Buscar el centro de una sortija inasible, la medida de nuestro tiempo.


Resulta entonces positivo y provechoso. No hay provecho en querer ver obstinadamente sólo lo negativo, y si lo hay que me convenzan. Los grandes poetas nos muestran lo malo y lo bueno del mundo, como hizo Dante con la Divina Commedia. En ella, si hacemos el viaje celestial de Dante, para llegar a conocernos a nosotros mismos[3] y a Dios cuando trashumanamos[4] (neologismo dantesco que significa pasar de nuestro estado natural al sobrenatural mediante la gracia que nos concede Dios) debemos primero atravesar el Infierno, y mirar cara a cara el mal para arrepentirnos de los pecados que hayamos cometido, y así expurgarnos en el Purgatorio para llegar al Edén terrenal, ese que habitaron Adán y Eva, y luego ocupar el lugar que nos toque en suerte en el Paraíso, en el cuerpo místico que vive en torno a Dios y exhuma la Redención y sacrificio de Jesucristo que salvó al hombre; en la rosa de las rosas, no la del arquetipo de Platón, no la de la poesía, no la jamás vista, no la del jardín cerrado de la Virgen, sino la de los Hijos de Dios en su Reino.

Finalmente, estoy de acuerdo con Borges cuando considera a la Divina Commedia como el ápice, la cima de todas las literaturas[5]. Hechos estéticos como éste son los que debe legar la tradición a la Humanidad.

[1] Tiempo en el que está compuesta la música de la obra por el compositor. Véase el libro Elogio de la lentitud de Carl Honoré. Allí hace una analogía de la música con la vida, que debe ser vivida al tempo giusto. Pondera la lentitud pero nos advierte que a veces los pasos deben ser acelerados (como en la música accelerando) y a veces lentos (rallentando). Es una hermosa analogía porque da cuenta de que la vida es música, y ésta armonía, y ésta una cualidad del cosmos, el universo que con su orden produce una música armónica y hermosa perceptible al oído sensible a lo estético.

[2] Cfr. Primera carta de San Pablo a los tesalonicenses, 5, 21: “Prueben todo, lo que es bueno, reténganlo”. “Lo que es bueno” es una traducción insoluble del concepto griego tò kalòn, que significa tanto lo bueno, lo bello como lo justo.

[3] Par. XXXIII, vv. 131-132: mi parve pinta de la nostra effige; / per che ‘l mio viso in lei tutto era messo. Él se da cuenta de su alma inmortal cuando se observa a sí mismo al contemplar la Luz Eterna que es Dios, y entiende todo, y es todo.

[4] Par. I, vv. 70-72: Trasumanar significar per verba / non si poria; però l’essemplo basti / a cui esperienza grazia serba.

[5] Cfr. “La divina comedia” en Siete noches, Jorge Luis Borges.

martes, 24 de marzo de 2009

Elogio del aprendizaje de memoria


Suele escucharse decir que aprender de memoria no es buen consejo a la hora de estudiar. Creo, en cambio, que es un paso muy importante a seguir porque sirve para profundizar bien el objeto de estudio. Debe aclararse que se suele aprender de memoria para exámenes de diversa índole como quien sortea obstáculos, valiéndose de la aptitud que tenemos en la memoria para poder finalmente aprobar el examen. Conseguido esto, generalmente se olvida con el tiempo lo que la mente retuvo. Para el caso son útiles -como sabemos- las mnemotecnias que nos permiten retener lo aprendido por más tiempo.

Sin embargo, hay que aprender de memoria. Pero en este ejercicio de retención en la mente, se debe volver periódicamente para recordar lo aprendido, como se riega una planta para darle vida. Sólo que el período de riego será distinto según la memoria de cada persona. Hecho esto, se mantiene en la mente lo aprendido y es un bagaje cultural y un tesoro personal que nos pueden ser útiles en cualquier momento. Ya decía Dante en su Commedia que no se hace ciencia habiendo entendido sin retener [1], visto que podemos entender varias cosas, pero si no las retenemos, luego es probable que las olvidemos.

Una ventaja importante que comporta el aprendizaje de memoria de un hecho científico, mediante la experiencia racional de la vida, es que damos con el conocimiento, lo que puede ser llamado “episteme. Ésta suele ser contrapuesta en la filosofía platónica a la “doxa”, que puede ser traducida como “opinión”. Éste es el enfoque epistemológico en relación a la memoria, la cual puede ser un camino fructífero para aprender. Y más aún cuando producimos conocimiento. Objetivo por antonomasia de la ciencia.

En inglés aprender de memoria se dice to learn by heart y en francés apprendre par coeur. Son expresiones idiomáticas. Y las señalo por la curiosidad de la presencia de la palabra “corazón” (heart y coeur). De alguna forma lo aprendido de memoria es por un motivo que en estas dos lenguas en principio fue por corazón (by heart y par coeur). Bien puede ser una razón afectiva el móvil del aprendizaje de memoria. Y esto los hablantes de inglés o de francés ciertamente no lo piensan hoy día cuando usan estas expresiones.

Ahora bien, el centro de la actividad racional como sabemos es la cabeza, pero en la Antigüedad Aristóteles situaba ese centro en el pecho, donde encontramos el corazón, que es motivo y/o instrumento de aprendizaje en las expresiones idiomáticas de las lenguas referidas. La relación me parece extraña, y a su vez, interesante porque muestra a las claras un comportamiento del ser humano ante la realidad. Y si nos detenemos en la palabra latina cor veremos que sus significados pueden ser tanto “corazón” como “inteligencia”, de manera que nos permite notar que la relación del conocimiento a través del afecto es evidente. Cor permanece en otras palabras de nuestro idioma tales como “a-cord-arse” o “re-cord-ar”. La relación aludida no nos resulta extraña ya que el hombre, tal como dice San Pablo en una de sus cartas, tiene el deseo de conocer (libido cognoscendi), y éste puede ser una forma de felicidad.

He encontrado una relación con respecto a la retención en la memoria de dos artes distintas, que son la música y la literatura. Con aquélla solemos retener las melodías que más nos gustan, y eso sucede sin que lo decidamos porque la mente retiene aquello que le gusta por estar escuchando con atención. Y en cambio, con la literatura, uno retiene los pasajes que más le gustan pero por una decisión. Creo que ambas artes son retenidas con más o menos conciencia, según el caso. A mí personalmente me ha pasado con poesía. Leyendo y releyendo el último canto del Paraíso de la Commedia de Dante noté con asombro que al cabo de varias lecturas y meditaciones algunos versos quedaban en mi memoria. Al principio quizá un par de versos, luego ya un terceto entero, luego otros más. Éste fue el motivo a que me decidiera a ir por más, y he aprendido todo el canto, que está compuesto por estrofas de tres versos. Los versos pares riman entre sí, y asimismo los impares, de manera que aprenderlos no resulta difícil. El genio de Dante se cuidó inclusive de estos detalles. La estructura de las estrofas es tal como si fueran anillos que engarzan unos con otros sucesivamente.

Ahora, en estos meses he aprendido poesías de Borges de memoria. El mejor hacedor poético de la lengua castellana[2]. Y luego de haber tenido esta experiencia con los dos poetas, puedo decir que es algo enriquecedor. Cada tanto vienen de improviso versos a la memoria cuando me pasa algo que estos versos poetizan. La melancolía, por ejemplo: “El hoy fugaz es tenue y es eterno; / otro Cielo no esperes, ni otro Infierno en versos de Borges (poema “El instante”) por nombrar un caso.

El camino de la memoria hay que recorrerlo con paso decidido. Y las formas son muchas, como puede ser leer, hacer crucigramas u otras. Yo propongo la de aprender poesías de memoria, ya que la poesía puede ser alimento vital del alma, y porque no sólo de pan vive el hombre. Nuestra mente y la vida siguen siendo un misterio, y siempre lo serán. Ahondar en éste usando la memoria es una manera de afrontar la vida amorosamente, by heart.

[1]Par. V, vv. 41-42: …non fa scïenza, / sanza lo ritenere, avere inteso.

[2] Así como Dante habla de Arnaut Daniel en Purg, XXVI, v. 117. como il miglior fabbro del parlar materno (“el mejor forjador del hablar materno”). Se refiere a los poetas en lenguas vernáculas y no en latín, que en caso de este famoso poeta es el provenzal. Dante en este pasaje metaforiza el arte de hacer versos con el herrero que forja versos con su arte y relumbran como el oro.

lunes, 5 de enero de 2009

Carta de Roberto Benigni a Dante Alighieri

Les presento algunos extractos de la carta que Roberto Benigni escribió a Dante. La Carta a Dante fue presentada por primera vez el 27 de octubre de 2007 en Roma en el ámbito de una ceremonia para la entrega de un Premio conferido a Benigni por la meritoria difusión de la Divina Comedia. Estará incluída en el prefacio a "The Divine Comedy" por la editorial Valdonega. Además está en un video inédito de 15 minutos agregado al primer estuche de los Dvd de Tutto Dante, espectáculo que hace Benigni acerca de la Divina Comedia. Con éste estará presente en Argentina el 17 de junio en Buenos Aires en el Gran Rex.

He aquí la carta:



"Querido Dante,

Ante todo espero que tú estés bien, que la piedra no te pese demasiado y te auguro que oigas el Gloria in excelsis Deo lo más pronto posible. Y también te quiero agradecer porque con tu Divina Comedia me has hecho enamorarme de la poesía, que es la cosa más bella del mundo. Me has hecho sentir el bien y el mal, me has hecho ir a la cama todo asustado, me has hecho llorar, me has llevado por todos lados, sobre el Océano Atlántico, a Lunigiana, a Jerusalén, a Monterrigioni. Me has hecho morir de la risa, aunque has escrito en una lengua dificilísima, misteriosa e incomprensible, que para entenderla, piensa, me la debí hacer explicar por mis abuelos analfabetos.

Has entrado en mi vida rápidamente, Dante, con una alegría y una potencia estrepitosas, como cuando conocí los damascos. Por eso, para mí Dante, tú eres parte de la naturaleza, como los damascos, el sol, la hierba. Y cuando me preguntan si eres moderno, es como si me preguntaran si es moderna la hierba. Poco después de leerte me has hecho dar un salto sobre la silla en serio. Me di cuenta que no era yo que te leía a ti, eras tú que me leías a mí como ningún otro nunca me había leído, con palabras antiguas y conmovedoras que han atravesado los siglos para posarse sobre nuestros labios.

Me has hecho probar esa sensación tremenda que como yo en el mundo estoy solamente yo, pero que era igual a ti. Y que tú y yo éramos iguales a todos. Cada cosa que siempre había sentido desde que nací, tú le has dado una forma memorable. ¡Cuánto te he querido, Dante! Entraba en tu libro como se entra en una farmacia: leía dos o tres tercetos en voz alta y mataba todos los virus…

(…)

Dicen que la Divina Comedia sea la obra más audaz del ingenio humano, que su enseñanza es tan profunda que puede haber descendido al pensamiento humano sólo por revelación, y que por la primera vez, en la historia del mundo, nos has hecho explorar la remota región de lo Eterno, “físicamente, corporalmente”…
Con la Divina Comedia nos has hecho entender…:

que Dios tiene necesidad de los hombres;
que cada vez que el hombre hace el mal, Dios retiene el respiro;
que no hay mal que no pueda ser consolado;
que cada uno de nosotros está aquí para completar y complicar el fresco;
que la poesía es canto y cuento;
que las mujeres son el ápice de la creación, el alivio del abismo;
que te has ocupado de este extraño regalo que hemos tenido en suerte: la vida;
que, luego de haberte leído, no se miran más las personas con distracción sino como cofres de un misterio, depositarias de un destino inmenso;
que el arte se debe interesar por la vida;
que la vida es mucho más de cuanto podamos entender, por esto resiste;
que ninguno es demasiado extraño para ser entendido;
que cada uno de nosotros es único, y hace la diferencia;
que se puede hablar de los otros cuando hablamos de nosotros;
qué cosa nos hace felices;
qué cosa amamos y odiamos en serio;
que todos nosotros estamos aquí por el sí de una mujer;
que estamos en crisis por el duro deseo de durar;
que nos has vuelto posible vivir en un mundo más grande;
que nos has vuelto el mundo menos extraño y enemigo;
que cada persona es el héroe de la propia historia, aunque sus días y sus noches no parezcan excepcionales a ninguno;
que los hechos del mundo no son el fin de la cuestión;
que en poesía se usa el mismo amor y el mismo número de palabras para describir los órdenes angelicales y el gesto de un sastre que con poca luz introduce el hilo en el ojo de una aguja;
que se puede hablar de tú al desconocido;
que el paraíso está colmado de la deslumbrante belleza del verbo ser;
que la vida es destino y viaje, conocimiento y amor;
que alguno no quita jamás la vista de nosotros, porque nos ama;
que la belleza nace terriblemente;
que el arte es un don...”


Roberto Benigni


sábado, 3 de enero de 2009

Dime con quién te juntas y te diré quién eres


Noi andavam con li diece demoni.

Ahi fiera compagnia! Ma ne la chiesa

coi santi, e in taverna coi ghiottoni.

Nosotros íbamos con los diez demonios.

¡Ay! ¡Fiera compañía! Pero en la iglesia

con los santos, y en la taberna con los glotones.

La divina commedia, Inferno, XXII v.13-15


En estos versos vemos una frase proverbial italiana. Da que pensar la naturaleza de la gente que nos acompaña a los distintos lugares a los que vamos, ¿no?.

¿Con quiénes vamos a la taberna y con quiénes a la iglesia?.
¿Son los mismos?.

Anche se è vero che l'abito non fa il monaco.

Aunque es verdad que el hábito no hace al monje.

Las apariencias pueden engañar, y es en el genio humano donde está la genialidad de encontrar lo genuino por sobre lo aparente.

La bocca mi bacciò tutto tremante

En el Canto V del Infierno nos encontramos en el segundo círculo, el de los lujuriosos. Dante nos cuenta la historia de Francesca y Paolo, cuñado de ella. Resulta que leían la historia de amor de Lanzarote, caballero de la mesa redonda, y Ginebra, la reina.

Dante se intriga por saber cuándo y cómo se enamoraron; quiere saber el momento preciso, y Francesca le cuenta todo tal como fue. No está en la Divina Comedia, pero su marido Gianciotto Malatesta, hermano de Paolo, los estaba viendo a escondidas y les dio muerte al instante.

Nuestro poeta sabía esto, por eso los compadece por haber caído en adulterio, y porque aún amándose están en el Infierno. Y además porque contempla lo débiles que somos. Llora triste, y al final se desvanece y cae "como cuerpo muerto cae".

Lo hermoso de este canto es el famoso verso:

La bocca mi bacciò tutto tremante.

Léase bacciò con la pronunciación parecida al ch del español.

He aquí una selección del Canto V traducida por mí. He puesto las estrofas intercalando las traducciones para hacer más fácil la lectura:


(...)
Intesi ch'a così fatto tormento
enno dannati i peccator carnali,

che la ragion sommettono al talento.


Entendí que a tales tormentos
eran castigados los pecadores carnales,
que la razón someten a los deseos.


(...)
Poi mi rivolsi a loro e parla' io, e cominciai:
«Francesca, i tuoi martìri

a lagrimar mi fanno tristo e pio.


Luego me dirigí a ellos, hablé yo,
y comencé:
«Francesca, tus martirios
por lagrimar me hacen triste y pío.



Ma dimmi: al tempo d'i dolci sospiri,
a che e come concedette amore

che conosceste i dubbiosi disiri?».


Mas dime: en el tiempo de los dulces suspiros
¿por qué y cómo concedió el amor
que conocisteis los dudosos deseos?
».


E quella a me: «Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice

ne la miseria; e ciò sa 'l tuo dottore.


Y ella a mí: «Ningún mayor dolor
que acordarse del tiempo feliz
en la miseria; y de eso sabe tu doctor.



Ma s'a conoscer la prima radice
del nostro amor tu hai cotanto affetto,

dirò come colui che piange e dice.


Mas si para conocer la primera raíz
de nuestro amor tú tienes tanto deseo,
diré como quien llora y dice.



Noi leggiavamo un giorno per diletto
di Lancialotto come amor lo strinse;

soli eravamo e sanza alcun sospetto.


Nosotros leíamos un día por deleite
cómo el amor dominó a Lanzarote;
solos estábamos y sin sospecha alguna.



Per più fïate li occhi ci sospinse
quella lettura, e scolorocci il viso;

ma solo un punto fu quel che ci vinse.

Por muchas veces los ojos nos suspendió
esa lectura, y nos palideció el rostro;
mas solo un punto fue el que nos venció.



Quando leggemmo il disïato riso
esser basciato da cotanto amante,

questi, che mai da me non fia diviso,


Cuando leímos que la deseada sonrisa
era besada por tan grande amante,
éste, que jamás será apartado de mí,



la bocca mi bacciò tutto tremante.
Galeotto fu 'l libro e chi lo scrisse:

quel giorno più non vi leggemmo avante».


la boca me besó todo temblando.
Galeotto fue el libro y quien lo escribió:
aquel día más ya no leímos
».


Mentre che l'uno spirto questo disse,
l'altro piangëa; sì che di pietade
io venni men così com' io morisse.
E caddi come corpo morto cade.


Mientras que un espíritu dijo esto,
el otro lloraba, y así por piedad
yo vine a menos casi como si muriera.
Y caí como cuerpo muerto cae.


(Imagen de Anselm Feuerbach)
Cantos vv. 37-39 y 115-142.

El símil más humano de la Comedia

Dante no se atreve a seguir por el miedo que siente. Entonces, Virgilio le dice que la misma Beatriz, Lucía y la Virgen María cuidan de él en el cielo, y que su amada le pidió a él que lo ayudara a Dante. Nuestro poeta, al conocer los designios celestes, nos dice con este memorable símil, en los versos 127-132 del Canto II del Inferno:


Quali fioretti dal notturno gelo
chinati e chiusi, poi che ‘l sol li ‘mbianca
si drizzan tutti aperti in loro stelo


Tal mi fec’io di mia virtute stanca,
e tanto buono ardire al cor mi corse
ch’i’ cominciai come persona franca:...


Como las flores por la helada nocturna
inclinadas y cerradas, luego que el sol las ilumina
se enderezan todas abiertas en su tallo


Tal me hice yo de mi virtud cansada,
y tan buen arder al corazón me vino
que yo comencé como persona franca:...





(foto Pam Penick. 2007, Ice hymenoxys)

Es la luz lo que lo hace enderezarse, como a las flores inclinadas y cerradas por nocturnas heladas. La luz que nos hace arder el corazón. Es extraordinario encontrar alguien que conociera tanto el alma humana. Reconocerse en Dante es una experiencia que hay que vivir en vida, un viaje para riveder le stelle y contemplar la Belleza.

martes, 18 de noviembre de 2008

Lasciate ogne speranza

(Entrada al infierno - Gustave Doré)


A continuación les presento el infierno de la Divina Commedia de Dante, en el canto III.
Dante, es guiado, como sabemos, por Virgilio, que fue un poeta que vivió en el siglo I a.C. y al cual Dante le tenía mucho afecto por sus estudios.

Aquí están las palabras que tiene la entrada al infierno y lo primero que ve el poeta.

Luego les muestro la aparición de Caronte, una figura de la mitología grecorromana que se encarga de traspasar a los condenados de una orilla a la otra del río Aqueronte, hecho con respecto al cual no hay vuelta atrás.

Los condenados blasfeman e insultan y se lanzan a la barca de Caronte como pájaro por las señas del barquero. Así eternamente una a una, de la misma forma que él por la eternidad proclama las palabras con que los recibe.

Termina finalmente con el miedo por el temblor de la tierra oscura y el relampagueo de una luz rojiza que priva a Dante de todo sentido, y cae como hombre vencido por el sueño.

Intercalo mi traducción entre los tercetos para facilitar la lectura. ¡Hay que hacer el esfuerzo de mirar la Commedia en italiano!




"Per me si va ne la città dolente,
per me si va ne l'etterno dolore,
per me si va tra la perduta gente.

"Por mí se va en la ciudad doliente,
por mí se va en el eterno dolor,
por mí se va entre la perdida gente.

(…)

Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate".

Dejad toda esperanza vosotros que entráis".

Queste parole di colore oscuro
vid'io scritte al sommo d'una porta;
per ch'io: «Maestro, il senso lor m'è duro».

Estas palabras de color oscuro
yo vi escritas arriba de una puerta;
y yo: «Maestro, su sentido es duro».

Ed elli a me, come persona accorta:
«Qui si convien lasciare ogne sospetto;
ogne viltà convien che qui sia morta.

Y él a mí como persona lista:
«Conviene aquí dejar toda sospecha;
toda cobardía que aquí sea muerta.


Noi siam venuti al loco ov'i' t'ho detto
che tu vedrai le genti dolorose
c'hanno perduto il ben de l'intelletto».

Hemos venido al lugar donde te he dicho
que verás a las gentes dolorosas
que han perdido el bien del intelecto».

E poi che la sua mano a la mia puose
con lieto volto, ond'io mi confortai,
mi mise dentro a le segrete cose.

Y luego que posó su mano en la mía
con rostro alegre, que me confortó,
me metió dentro a las secretas cosas.


(Entrada al infierno - William Blake)

Quivi sospiri, pianti e alti guai
risonavan per l'aere sanza stelle,
per ch'io al cominciar ne lagrimai.

Aquí suspiros, llantos y profundos ayes
resonaban por el aire sin estrellas,
porque yo al comenzar lagrimé.


Diverse lingue, orribili favelle,
parole di dolore, accenti d'ira,
voci alte e fioche, e suon di man con elle

Diversas lenguas y horribles blasfemias,
palabras de dolor, acentos de ira,
voces altas y roncas, y sonidos de manos con éstas


facevano un tumulto, il qual s'aggira
sempre in quell'aura sanza tempo tinta,
come la rena quando turbo spira.

hacían un tumulto, el cual gira
siempre en este aire sin tiempo tinto,
como la arena cuando agitada se arremolina.



(...)


Ed ecco verso noi venir per nave
un vecchio bianco per antico pelo,
gridando: «Guai a voi, anime prave!

Y he aquí que hacia nosotros venía en barca
un viejo blanco de antiguo pelo,
gritando: «¡Ay de vosotras almas malditas!, (Caronte - Gustave Doré)

Non isperate mai veder lo cielo:
i' vegno per menarvi a l'altra riva
ne le tenebre etterne, in caldo e 'n gelo.

Jamás esperéis ver el cielo:
vengo a llevaros a la otra orilla
en las tinieblas eternas, al calor y al hielo.


E tu che se' costì, anima viva,
pàrtiti da cotesti che son morti».
Ma poi che vide ch'io non mi partiva,

Y tú que estás aquí ánima viva,
apártate de estos que están muertos».
Mas luego que vio que yo no me apartaba,


disse: «Per altra via, per altri porti
verrai a piaggia, non qui, per passare:
più lieve legno convien che ti porti».

dijo: «por otro camino, por otros puertos,
llegarás a la playa, y no pasarás por aquí:
más ligero leño conviene que te lleve».


E 'l duca lui: «Caron, non ti crucciare:
vuolsi così colà dove si puote
ciò che si vuole, e più non dimandare».

Y mi guía a él: «Caronte, no te irrites:
se quiere así allá donde se puede
lo que se quiere, y no preguntes más».


Quinci fuor quete le lanose gote
al nocchier de la livida palude,
che 'ntorno a li occhi avea di fiamme rote.

Entonces se aplacó el barbudo rostro
del barquero de la cenagosa laguna,
que en torno a los ojos tenía llamas.


Ma quell'anime, ch'eran lasse e nude,
cangiar colore e dibattero i denti,
ratto che 'nteser le parole crude.

Mas aquellas almas abatidas y nudas,
cambiaron color y rechinaron los dientes,
súbito que entendieron las palabras crudas.


Bestemmiavano Dio e lor parenti,
l'umana spezie e 'l loco e 'l tempo e 'l seme
di lor semenza e di lor nascimenti.

Blasfemaban de Dios y de sus padres,
la humana especie, el lugar, el tiempo
y sus antepasados y nacimientos.


Poi si ritrasser tutte quante insieme,
forte piangendo, a la riva malvagia
ch'attende ciascun uom che Dio non teme.

Luego se reunieron todas juntas,
llorando fuerte, en la orilla malvada
que espera cada hombre que a Dios no teme.


Caron dimonio, con occhi di bragia,
loro accennando, tutte le raccoglie;
batte col remo qualunque s'adagia.

Caronte demonio, con ojos de brasa,
indicando a ellas a todas las recoge;
golpea con el remo a quien se atrasa.




(Caronte y los condenados - Gustave Doré)
Come d'autunno si levan le foglie
l'una appresso de l'altra, fin che 'l ramo
vede a la terra tutte le sue spoglie,

Como en otoño se caen las hojas
una tras otra, hasta que el ramo
ve en la tierra todos sus despojos,


similemente il mal seme d'Adamo
gittansi di quel lito ad una ad una,
per cenni come augel per suo richiamo.

de la misma forma los condenados, hijos de Adán,
se arrojan de esa orilla, uno a uno,
a sus señas, como pájaro por su reclamo.


Così sen vanno su per l'onda bruna,
e avanti che sien di là discese,
anche di qua nuova schiera s'auna.

Así se van por las ondas oscuras,
y antes de que desciendan en la otra orilla,
ya en ésta nueva multitud se reúne.

«Figliuol mio», disse 'l maestro cortese,
«quelli che muoion ne l'ira di Dio
tutti convegnon qui d'ogne paese:

«Hijo mío», dijo el maestro cortés,
«los que mueren en la ira de Dios
todos convergen aquí de cada pueblo;

e pronti sono a trapassar lo rio,
ché la divina giustizia li sprona,
sì che la tema si volve in disio.

Y listos están a traspasar el río,
porque la divina justicia los empuja,
y el temor se les vuelve en deseo.


Quinci non passa mai anima buona;
e però, se Caron di te si lagna,
ben puoi sapere omai che 'l suo dir suona».

Por aquí jamás pasa alma buena;
y si Caronte de ti se queja,
bien puedes saber ya lo que quiere decir».


Finito questo, la buia campagna
tremò sì forte, che de lo spavento
la mente di sudore ancor mi bagna.

Dicho esto, la oscura campaña
tembló tan fuerte, que del susto
la mente de sudor aún me baña.


La terra lagrimosa diede vento,
che balenò una luce vermiglia
la qual mi vinse ciascun sentimento
e caddi come l'uom cui sonno piglia.

La tierra lagrimosa dio viento,
y relampagueó una luz rojiza
la cual me venció todo sentido
y caí como el hombre vencido por el sueño.



(Caronte y los condenados en el muro del Juicio Final de la Capilla Sixtina - Miguel Ángel Buonarroti)

lunes, 17 de marzo de 2008

Paradiso


Un punto solo m'è maggior letargo
che venticinque secoli a la 'mpresa
che fe' Nettuno ammirar l'ombra d'Argo.


Famosa terzina de Dante en la Divina Comedia, en el último canto del paraíso, vv.94-96
Dice:

Un solo instante me es mayor letargo
que veinticinco siglos a la empresa
que hizo a Neptuno admirar la sombra de Argo.

Dante ha visto a Dios al final de su recorrido, él nos quiere decir algo que es imposible de entender para nosotros, él mismo pide a esa somma luce:

Fa la lingua mia tanto possente,
ch'una favilla sol de la tua gloria
possa lasciare a la futura gente


Haz mi lengua tan poderosa
que sólo un poquito de tu gloria
pueda dejar a la futura gente

Fue tal el éxtasis y la conmoción de contemplar algo que excede todo concepto mortal que él como tal, porque está tan vivo como nosotros, no lo puede explicar. Antes de ver a Dios San Bernardo le pidió a la Virgen en una santa oración que cuidara las facultades de Dante, que lo mantuviera sano y salvo, porque no se puede mirar a Dios al rostro y quedar intacto. Dios es el Amor che move il sole e l'altre stelle (último verso de la obra), si uno mira al Amor se enamora, cambia, ésta es la idea.

Entonces dice que para él un solo instante que pasa es de mayor olvido por la eternidad que contempló que veinticinco siglos atrás al momento en que Neptuno (o Posidón según la mitología griega) admiró la sombra de Argo. Él recuerda más y mejor ese momento veinticinco siglos atrás que cuando contempló la Luz, la Eternidad, a Dios. Porque él al contemplar ese punto, entendió y a su vez fue todo eso, él fue Neptuno admirando la sombra de la nave Argo, fue la nave, fue el agua, fue uno de los argonautas encima de la nave, etc. En definitiva, él fue la verdad, fue la luz que es verdadera por sí misma, la cual hace que fuera de ella todo sea defectivo, mientras lo que es allí es perfecto.

Argo fue la primera nave, este suceso corresponde a la mitología griega, en ella los navegantes con Jasón a la cabeza fueron por el vellocino de oro. Es el origen de la civilización, del comercio. Neptuno antes estaba habituado a ver pedazos de leño flotando, o animales, otra cosa, entonces cuando ve la nave se admira de ver algo nuevo. Este símil o comparación es maravilloso, ¡habla del asombro de un dios en el fondo del mar contemplando algo! Uno pensando estos versos hermosos desde la perspectiva del dios -cómo vio la nave desde el fondo del mar- se asombra de la maravillosa belleza poética en Dante, porque además el océano da sensación de profundidad y de vastedad inconmensurable, adjetivos que pueden calificar la experiencia que sufrió Dante, ya que dice:

Io credo, per l'acume ch'io soffersi
del vivo raggio, ch'i' sarei smarrito,
se li occhi miei da lui fossero aversi


Yo creo, por la agudeza que sufrí
del vivo rayo, que yo me habría perdido
si mis ojos se hubiesen apartado de él

Ha visto algo realmente bello, y la idea de trasfondo es que la belleza "puede hacer mal". Dice que su vista se consume. Ve un punto ligado con amor en que se ahonda todo lo que se abre en el universo. Sustancias, accidentes y su costumbre. Dios es el amor, entonces al mirarlo él cambia, como atestigua:

Ma per la vista che s'avvalorava
in me guardando, una sola parvenza,
mutandom' io, a me si travagliava

Pero por la vista que cobraba más valor
en mí mirando, una sola apariencia,
yo mutándome, a mí se trastocaba

También comenta que ve la efigie humana, porque su rostro estaba metido en ella, vio no sólo su rostro, sino los rostros de todos los humanos eternamente, los del pasado, los de ahora -los suyos y el mío- y los de futuro.

Dentro da sé, del suo colore stesso,
mi parve pinta de la nostra effige:
per che 'l mio viso in lei tutto era messo


Dentro de sí, de su mismo color,
me pareció ver pintada nuestra efigie
porque mi rostro en ella estaba todo metido

Él no puede entender cómo mirando a Dios se puede ver a sí mismo, y aquí es donde Roberto Benigni (cuya interpretación es maravillosa, y en la cual me baso en parte para este comentario -noblesse oblige- del paraíso dantesco) dice: "Sólo siendo Dios se puede hablar de Dios". Ya que Dante está allí y él mismo por ver la eternidad, se da cuenta de que al formar parte de ella es la Verdad misma, él puede aprehender la Verdad eterna y serla al mismo tiempo, al ver lo que quiere ver al final de su peregrinaje cósmico, se da cuenta de la eternidad de su alma y de la suma felicidad del paraíso en torno a Dios, está a punto de desfallecer del éxtasis, se está por incinerar y entregarse a la felicidad perpetua. Ya no quiere volver más al mundo, ¿quién querría después de experimentar eso?

Los últimos versos son estos:

ma non eran da ciò le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa

da un fulgore in che sua voglia venne.

A l'alta fantasia qui mancò possa;
ma già volgeva il mio disio e 'l velle,
come rota ch'igualmente è mossa,
l'amor che move il sole e l'altre stelle.


Mas no bastaban las propias alas:
si no que mi mente fue herida
de un fulgor que vino en su voluntad.

A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya giraba mi deseo y mi voluntad,
así como rueda que es igualmente movida,
el amor que mueve el sol y las otras estrellas.

En estos últimos versos nos describe el momento en que finalmente entendió todo, él siente un fulgor que lo hiere de tanta claridad. Dice que a la fantasía faltaron fuerzas, o sea, la fantasía humana puede alcanzar niveles insospechados, pero para la percepción y el momento que vivió le faltan fuerzas.

Esta parte final es de extraordinaria belleza. Dante usa el ejemplo de una rueda que es igualmente movida para dar cuenta de cómo todo gira en el mundo, perfecta, equilibradamente cómo la figura del cosmos en la armonía, cómo todo gira en el ser en la maravilla de la vida, en la extraordinariedad de estar vivos. Y así quien gira su deseo y su voluntad como una rueda igualmente movida es Dios, o sea: el amor que mueve el sol y las otras estrellas.

Vuelve en sí por intercesión de la Virgen, que había prometido cuidar de sus facultades y mantenerlo sano luego de la vivencia divina. Vuelve con nosotros al mundo para contarnos que vio a Dios, que vio el infinito en la dicha eterna, que estuvo en el paraíso. Y éste es un regalo que hace a la humanidad, un regalo vivificante y conmovedor, de aquel entonces y para siempre.