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martes, 26 de noviembre de 2019

De música y de literatura

¿La música crea una realidad propia o evidencia aspectos de la realidad que el compositor devela con maestría al tempo giusto? ¿Puede una melodía representar una idea? ¿Acaso es un significante? ¿Si es así cuál es el significado? Son caras de una misma moneda. No sé si la disyuntiva es válida pero cuanto menos es interesante la cuestión para pensar en la interpretación de una partitura que es infinita, como dice Barenboim, mientras que las partituras en sí mismas son finitas.



Existen los llamados poemas sinfónicos que son composiciones orquestales sobre una idea, tópico, sentimiento o lo que el músico considere oportuno representar. Por ejemplo, los de Richard Strauss, basados en obras literarias como Till Eulenspiegel o Don Quijote, o bien su famosa Sinfonía Alpina basada en una jornada en los Alpes.


Ahora bien, ¿cómo puede uno darle sentido a esta música? Puede escucharla, al tiempo en que se tienen a mano los distintos momentos que el músico busca representar o si no escucharla sin buscar darle un sentido sino más bien sintiéndola en su interior dejándose llevar por ella y su realidad creadora donde sea que nos depare el decurso de su escucha; de una manera u otra hará mella.

Creo que ambas formas de escucha son válidas. Se las disfruta del mismo modo y la música adquiere mayor valor en uno al enriquecerse con la multiplicidad de perspectivas y de sentimientos que se vivencian al escucharla. La misma melodía puede suscitar en diversos oyentes los más variados sentimientos. Me han dicho que esto pasa con el Intermezzo de Cavalleria Rusticana de Mascagni. Asimismo, un personaje de la novela Número Cero de Umberto Eco llora en el célebre segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven...

Y he aquí lo interesante, un parangón con otra dimensión del arte, la de la palabra. Las mismas disyuntivas se suscitan en este ámbito. ¿La literatura crea una realidad propia o es una mimesis como quería Aristóteles? La respuesta es que hacen ambas cosas. ¿Quien en su sano juicio duda de la existencia de Don Quijote o de Hamlet? Viven en cada generación que ve la luz del sol en esta tierra y tienen monumentos por doquier.



¿Cuántos sentidos podemos darle al leerla? Muchos. Recordemos la propuesta radical de Cortázar de leer su Rayuela del principio al final o con otro orden de capítulos propuestos por él. Y aquí diré que esto no pasa sólo por una cuestión estética sino también de poder. Quien da sentido a un texto lo detenta y puede hacer con él desde reformas religiosas -como Constantino en su lectura de Virgilio- hasta políticas o filosóficas.

Sin embargo, mi interés no pasa por mostrar el poder de la interpretación sino los paralelismos entre la música y la literatura. Las dos crean una realidad propia y, a su vez, son una imagen o un reflejo de la realidad. Ambas puede ser interpretadas de muchas maneras y esto enriquece su valor y -last but not least- tomando un camino u otro podemos ir tras la busca del anhelo de todo ser humano en el mundo, la felicidad.


lunes, 25 de marzo de 2019

Paul McCartney en vivo


Algún día le podré contar a mis nietos que un 23 de marzo de 2019 vi a una leyenda viva de la música tocar en Buenos Aires temas que emocionaron y marcaron a fuego a sus contemporáneos, hijos y nietos que se congregaron en el Campo Argentino de Polo. Es música con la que he crecido escuchando los cds de mi padre, a quien debo mi afición por su obra y la de los Beatles. De manera que al escucharla vivenciaba nuevamente las sensaciones que he sentido al escuchar su música a lo largo de toda mi vida. ¿Por dónde empezar a explicarlas? ¿Les debo decir que me emocioné? Ya su sola presencia al entrar al escenario me hizo llorar de la emoción… de manera que sí, sentí asombro, alegría, gratitud, la energía incomparable que se siente al estar entre una multitud que está viviendo lo mismo que vos.

Su repertorio hizo hincapié en su trabajo con los Beatles naturalmente, pero de todas formas cantó canciones de Wings y de su trabajo posterior como solista. De hecho, presentó formalmente su nuevo álbum, salido a fines del año pasado: Egypt Station. Personalmente, conocía y cantaba muchos temas pero otros no. Estimo que la pasaba lo mismo a varias personas. De esta forma, este evento fue una buena ocasión para familiarizarme con más música de mi ídolo cuya obra escucho mientras escribo estas líneas. Habiendo abordado tantos géneros musicales como instrumentos podemos escuchar obras de lo más variopinto. Baste decir, por ejemplo, que tiene composiciones de música clásica también.

El concierto duró casi tres horas y además del repertorio que llevó a cabo con su banda también interactuó con el público hablándonos por momentos en español y en inglés. Tuvo varias perlas el concierto, al final de Letting go, seguimos cantando el leitmotiv de la canción una vez terminada y él se hizo eco de eso y volvió a tocar la guitarra. En otras ocasiones explicaba el origen de las canciones o bien el propósito que lo llevó a escribirlas. Luego, al terminar Let ‘em in al escuchar el “ole ole ole” característico nuestro se puso a cantarlo él en el piano. Otra: más tarde antes de cantar Ob-la-di ob-la-da nos dijo que íbamos a cantar y que cuando nos dijera “your turn” estaríamos en la nuestra para cantar con la banda. No sería la última vez que nos pidiera expresamente que cantáramos.

Fue hacia el final de la velada, plena de emociones a esa altura donde cantó Let it be, luego Live and let die con profusión de fuegos artificiales, efectos visuales en el escenario y humo por doquier que al seguir por Hey Jude, al momento final de la coda nos pidió que lo hiciéramos con él… na na na na na na na na na Hey Jude. Inolvidable. Fue tal la magnitud del momento que luego se difundió en redes sociales algo inusitado que pasa cuando los grandes llevan a cabo su arte, al abrirse paso la Belleza si se me permite la expresión. La gente frenaba en sus coches en tránsito para bajarse en plena calle a cantar con todos nosotros, y no sólo un puñado sino varios automovilistas.

En conclusión, salí muy contento del recital lleno de gratitud y emoción por ver uno de los hitos de la música cantar en vivo con todo lo que lo que lo valoro y aprecio. Siendo consciente de lo afortunado que era por haber podido vivir eso. Había momentos en que cantaba y pensaba al momento de hacerlo, “qué bueno, lo estoy haciendo junto a él”. Creo que todos los que estuvimos allí sentimos eso. Paul debe haber sentido la magnitud de todo nuestro amor como dice en la última canción que cantó, The end: “and in the end, the love you take is equal to the love you make” (y al final, el amor que recibís es igual al amor que das). Y no fue una despedida, amén de sus 76 años, no lo sentimos así y él, lo dejó claro en correcto español: “¡hasta la próxima!”.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Tolkien: el Señor de los Anillos


Un día como ayer acabé la lectura de El Hobbit de Tolkien. Es la primera vez que lo releo. Mi primera lectura había sido allá por 2002. Esto no resulta interesante, cuanto mucho anecdótico. Me detengo aquí a escribir sobre Tolkien por el impacto que ha tenido en mi vida desde entonces. Puede no importar lo personal al gentil lector pero quizá revista interés la experiencia de la (re)lectura que tanto interesa a quienes leemos como modo de vida, y también a los amantes de Tolkien.

                                                                                                   Profesor Tolkien

Sin más preámbulos pues, fue precisamente en enero de 2002 en Monte Hermoso a mis 17 años que leí por primera vez un libro por mi cuenta, y fue El Señor de los Anillos de Tolkien. El mismo día que lo empecé no pude parar de leerlo. Había tenido charlas previas con familiares que me ayudaron a empezar la lectura. En menos de un mes había leído los tres tomos y había probado la felicidad que suscita la lectura y la literatura cuando esta hace mella en el  lector. De ahí en más leí El HobbitEl Silmarillion y otros libros del mismo autor. Releí ESDLA ya cuatro veces, algunas en inglés y otras en español. Las últimas relecturas las hice en el transcurso de estos dos años, ya consumada mi carrera de Letras en la UNLP, y las experiencias han sido distintas y más enriquecedoras, ya que tanto nosotros como los libros somos ese río de Heráclito tan predilecto a Borges que cambia siempre.

He notado algunos recursos poéticos y literarios que habían pasado desapercibidos en mis primeras lecturas. Probé las mismas emociones, algunas fueron más fuertes esta vez. Para empezar es admirable el poder de invención de Tolkien. Ha creado una mitología tan vasta y rica que abruma de solo concebirla. Sin duda, tomó nombres y mitemas de las mitologías nórdicas, pero eso no le quita mérito, máxime considerando que creó lenguas como el élfico en sus variantes quenya y sindarin, para las cuales confesó haber creado estas historias de la Tierra Media con el propósito de que no se perdieran y quedaran en el olvido. Esto habla a las claras de su profesión y vocación de filólogo, la cual fue uno de los puntos de partida. El amor a la lengua y a la palabra fue un móvil que favoreció su literatura que no es otra cosa que el arte de la palabra, en el cual Tolkien fue maestro universal.

Me fascina la Búsqueda mayúscula en su obra, ya sea de aventuras en la que se ven envueltos personajes como Bilbo y Frodo como así también de sus destinos. Es muy atractivo en tanto la vida misma es una búsqueda. Asimismo, me fascina que en Tolkien se ensalce a los humildes, representados por los hobbits, los cuales perturban los Concilios de los Sabios. Son estos seres insignificantes que toman protagonismo sin buscarlo y gracias a valores como la voluntad, el coraje, la lealtad, la sinceridad, la humildad, la amistad y el amor -entre otros- cambian el curso de eventos que son decisivos en la configuración y el bienestar de toda la Tierra Media. Si bien a nuestro autor no le gustaban las interpretaciones alegóricas de su obra en tanto se proclamaran estas como excluyentes, puede verse entre líneas los humildes de las bienaventuranzas cristianas:bienaventurados los humildes porque ellos serán ensalzados. Creo con Ferro y Disalvo que pueden interpretarse algunos personajes de Tolkien si ya no como alegóricos sí como tipológicos porque algunos son figuras crísticas como Frodo, Aragorn y Gandalf que cumplen roles redentores y salvadores. Se produce una allegoria in factis, es decir, una alegoría en hechos protagonizados por personajes bíblicos y personajes de los hechos que relata Tolkien en su Libro Rojo que, como dice Disalvo, transcurren en un tiempo preabrahámico. Estos son tramados por Dios que nos tiene un destino trazado. Véase el diálogo iluminador de Frodo y Gandalf (The Fellowship of the Ring, Book Two, Book One, The Shadow of the Past, Chapter II):

“’I wish it need not have happened in my time’, said Frodo [sobre la llegada del anillo a sus manos con todo lo que implica y el propósito que se puso].
‘So do I," said Gandalf, "and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.’”

De esta forma, se puede leer la historia del anillo como teología de la historia. Los mismos Frodo y Sam tienen un diálogo en que reflexionan y piensan sobre esto mismo. Frodo dice que se siente tan bien al escuchar a Sam como si la historia en que están ya estuviera escrita. Si bien no cito el pasaje porque es extenso les remito el diálogo que aparece en este blog cuyo link comparto:http://cnelkurtz.blogspot.com.ar/2010/07/teologia-de-la-historia-lo-que-sam-y.html Y aclaro, por supuesto, que esta es una interpretación que no es excluyente. Resulta una obviedad pero no está de más decirlo.

También puede decirse que algunos hechos centrales de la obra son producto de la Providencia, como por ejemplo el hecho de que Bilbo hallara el anillo perdido y que no matara a Gollum al escapar de las Montañas Nubladas, sobre el cual volveremos al final.

Por otra parte, me encanta que se desdibujen los límites entre vida y literatura, más precisamente en este caso entre las leyendas y canciones antiguas que saben nuestros hobbits y sus sencillas vidas ordinarias. Estos sin saber por qué se ven envueltos en ellas porque llega a manos de Bilbo el anillo de Sauron, el más poderoso de todos los anillos, el arma letal que puede cambiar el destino de la Humanidad para bien o mal dependiendo de si es destruida por Frodo arrojándola al Monte del Destino. En el link anterior se puede notar el asombro de Sam al darse cuenta hablando y reflexionando que él y Frodo se encuentran en medio de una gran historia que aún no acaba, una leyenda que sigue viva en tanto son portadores del anillo. Son varios los pasajes en que se advierte esta “contaminación” que desdibuja los límites de las viejas leyendas y la vida. Uno de mis preferidos es aquel en que Théoden está maravillado de haber visto Ents. Dice así (The Two Towers, Book Three, The Road to Isengard, Chapter VIII):

“The king was silent. "Ents!" he said at length. "Out of the shadows of legend I begin a little to understand the marvel of the trees, I think. I have lived to see strange days. Long we have tended our beasts and our fields, built our houses, wrought our tools, or ridden away to help in the wars of Minas Tirith. And that we called the life of Men, the way of the world.
We cared little for what lay beyond the borders of our land. Songs we have that tell of these things, but we are forgetting them, teaching them only to children, as a careless custom. And now the songs have come down among us out of the strange places, and walk visible under the Sun" (subrayado mío).

Siguiendo pues con los rasgos que pondero enriquecedores, uno de los tópicos literarios por excelencia en Tolkien es el ubi sunt?, es decir, el ¿dónde están? Tópico que consta en expresiones en las que el sujeto se pregunta por un rico pasado que ya se ha perdido. Hay un antecedente paradigmático en las elegías anglosajonas, uno de los primeros testimonios literarios. Un ejemplo en ESDLA es el de este poema que recita Aragorn sobre Rohan (The Two Towers, Book Three, The King of the Golden Hall, Chapter VI):

“Where now the horse and the rider? Where is the horn that was blowing?
Where is the helm and the hauberk and the bright hair flowing?
Where is the hand on the harp-string, and the red fire glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into shadow.
Who shall gather the smoke of the dead wood burning?
Or behold the flowing years from the Sea returning?”

Continuamente Tolkien hace referencia al pasado cercano y remoto de hobbits, elfos, enanos y hombres cuyas historias podemos encontrar en El Silmarillion que es un libro acerca de las dos primeras edades de la Edad Media y también una suerte de Génesis del mundo que creó nuestro escritor.

Su obra es tan interesante que no importa saber cómo y cuándo sucederán los hechos al releer la obra. Sucede como con los mitos. El auditorio griego en la Antigüedad ya sabía que Edipo tenía relaciones con la madre y que al final se arrancaba los ojos del horror, y aun así el griego asistía interesado y entusiasmado al teatro para ver una historia cuyo desenlace y pormenores ya conocía; eso no menguaba el interés y el placer al contemplar la obra, mucho menos la catarsis que experimentaba como dice Aristóteles en su Poética. Lo mismo sucede pues con esta historia del anillo, así como con cada historia digna de contarse que genera interés y placer. Tolkien era consciente del poder del mito, de hecho, él habla de la mitopoeia, es decir, la creación del mito y del poder que tiene en el lector. El relato de Tolkien es como el mito. Releemos la historia, conocemos el desenlace y los pormenores, pero no hace menor el interés ni el placer de la lectura. Se genera una empatía inmediata con los hobbits.

Esa búsqueda de Bilbo y de Frodo es, a su vez, una búsqueda del lector. Es, por otra parte, uno de los cuatro temas sobre los que escribe el hombre desde que el mundo es mundo, según quiere Borges en su texto “Los cuatro ciclos”. Los otros tres son la muerte de un dios, la guerra y el regreso. Tres se cumplen en Tolkien de forma magistral. La vuelta a casa es el regreso al mundo cotidiano y ordinario. Los personajes dan sus espaldas a las leyendas en las que se ven metidos, como dice Bilbo al final de ‘El Hobbit’ (The Last Stage, Chapter XIX):

“Our back is to legends and we are coming home”


                                                                   Bolsón Cerrado, casa de Bilbo Bolsón. Ilustración hecha por John Howe

Los hechos protagonizados en esta historia son, en algunos casos, el cumplimiento de profecías como el retorno del rey en el caso de Aragorn o el protagonismo que obtendrá Frodo en el destino del anillo del poder. Véanse los versos proféticos acerca de ambos (The Fellowship of the Ring, Book Two, The Council of Elrond, Chapter II):

“All that is gold does not glitter,
Not all those who wander are lost;
The old that is strong does not wither,
Deep roots are not reached by the frost.
From the ashes a fire shall be woken,
A light from the shadows shall spring;
Renewed shall be blade that was broken,
The crownless again shall be king

Esto lo compone Bilbo, pero en el caso de los versos que siguen, estos son oídos por Boromir en un sueño, lo cual hace el hecho más misterioso. Se lee:

“Seek for the Sword that was broken:
 In Imladris it dwells;
 There shall be counsels taken
 Stronger than Morgul-spells.
 There shall be shown a token
 That Doom is near at hand,
 For Isildur's Bane shall waken,
 And the Halfling forth shall stand” (subrayados míos)

Bilbo mismo en ‘El Hobbit’ cumple parte de profecías vox populi, y al final Gandalf lo amonesta diciéndole que no dejará acaso de creer ahora en ellas porque ayudó a que se cumplieran (The Last Stage, Chapter XIX):

“Surely you don’t disbelieve the prophecies, because you had a hand in bringing them about yourself? You don’t really suppose, do you, that all your adventures and escapes were managed by mere luck, just for your sole benefit? You are a very fine person, Mr. Baggins, and I am very fond of you; but you are only quite a little fellow in a wide world after all!”


Y eso es lo que somos todos, simples individuos en un mundo enorme del cual podemos tomar protagonismo inesperadamente como Bilbo y Frodo o no, pero somos parte del mismo. Somos coautores con Dios de nuestro destino: es mi punto de vista personal. No todo está en manos de Dios, también hay parte en las nuestras por el libre albedrío que nos dio.

Finalmente, comparto un momento central de la historia del anillo. Es ese en que Bilbo halla el anillo gateando a tientas y a oscuras en cuatro patas en un túnel de las Montañas Nubladas. Luego de los acertijos con Gollum Bilbo se encuentra cerca de la salida y se debate entre matarlo o bien dejarlo e irse como finalmente hace. Este hecho posibilita que el anillo sea destruido y la paz y el bienestar de toda la Tierra Media restablecida porque, como sabemos, Frodo no puede por voluntad propia destruirlo, ya que naturalmente el anillo es más fuerte que su voluntad, y es en esa lucha enceguecida y desesperada con Gollum que lo sigue hasta allí como se destruye el anillo que, al final, es arrebatado a Frodo por Gollum quien celebrado su recupero trastabilla y se cae al fuego del Monte del Destino con el anillo, destruyéndose de esta forma. Por esta razón Gollum tiene un papel importantísimo en la destrucción del anillo de poder, siquiera accidentalmente.

Leemos en el quinto capítulo de El Hobbit (Riddles in the Dark):

“A sudden understanding, a pity mixed with horror, welled up in Bilbo's heart: a glimpse of endless unmarked days without light or hope of betterment, hard stone, cold fish, sneaking and whispering. All these thoughts passed in a flash of a second. He trembled. And then quite suddenly in another flash, as if lifted by a new strength and resolve, he leaped.”


Acaso eso hubiera pasado de no poderse haber destruido el anillo, días interminables sin luz en un mundo sin esperanza. Frodo se lamenta de que Sauron se entere por Gollum que el anillo único fue encontrado y de que ahora lo tiene un Bolsón, y así le dice a Gandalf (The Fellowship of the Ring, Book One, The Shadow of the Past, Chapter II):

"What a pity that Bilbo did not stab that vile creature when he had a chance!"
"Pity? [responde Gandalf] It was Pity that stayed his hand. Pity, and Mercy: not to strike without need. And he has been well rewarded, Frodo. Be sure that Bilbo took so little hurt from the evil, and escaped in the end, because he began his ownership of the Ring so. With Pity."
"I am sorry" said Frodo. "But I am frightened; and I do not feel any pity for Gollum."
"You have not seen him," Gandalf broke in.
"No, and I don’t want to," said Frodo. ". . . Now at any rate he is as bad as an Orc, and just an enemy. He deserves death."
"Deserves it! I daresay he does. Many that live deserve death. And some that die deserve life. Can you give it to them? Then do not be too eager to deal out death in judgement. For even the very wise cannot see all ends. I have not much hope that Gollum can be cured before he dies, but there is a chance of it. And he is bound up with the fate of the Ring. My heart tells me that he has some part to play yet, or good or Ill, before the end; and when that comes, the pity of Bilbo may rule the fate of many -- yours not least." (subrayado mío)

Esa piedad hará posible que el anillo sea destruido. Es magnífico el realce que da Tolkien a este valor como a tantos otros. Posibilita el hecho que es epicentro de los acontecimientos de la obra, puesto que la destrucción del anillo marca el fin de la Tercera Edad y el inicio de la Cuarta con el predominio y gobierno de los Hombres con Aragorn como rey. Se restaura un orden que estaba en vilo por la amenaza del malvado Sauron. Todo por la piedad de un hobbit, el más humilde y pequeño de los seres, el más insignificante ¿No es acaso maravilloso? Es conmovedor.

La historia de los protagonistas termina en casi todos los casos con el regreso a casa. Han salido de ella para entrar en un mundo de leyendas y viejas canciones sin esperarlo (en el caso de los hobbits). Así como en la vida, que a veces no podemos distinguir verdad de ficción, como en los sueños o en la literatura, de la misma forma en Tolkien no reconocemos una de otra y ese es uno de los encantos más fascinantes y atrapantes de la obra que provoca una atracción irresistible, como la vida, como los sueños…


T

martes, 21 de junio de 2011

La oración

Comparto con ustedes la traducción de una poesía de George Herbert, escritor inglés del siglo XVII. La poesía se titula "Prayer (I)". Agradezco a mi amigo Chris Fewings que fue quien me la hizo conocer.


George Herbert
El poema es una lista. Una aproximación a la oración intentando definirla.
Me atrae la sucesión de imágenes en el poema, como también ciertos sintagmas que parecen escritos hoy, por ej: "alma en paráfrasis". Ustedes elegirán qué imágenes les gustan más. Compartiré una imagen predilecta más que traduzco libremente en la versión que ofrezco, pero que literalmente es: "campanas de iglesia oídas más allá de las estrellas". Precioso.
Sin más palabras mediante aquí tienen la traducción y el texto original.
Gracias por su visita.


Oración es banquete eclesiástico, edad angelical,
aliento de Dios cuando nace el hombre,
alma en paráfrasis, corazón peregrino,
plomada cristiana sondando cielo y tierra;

catapulta contra Dios, torre del pecador,
trueno invertido, lanza al flanco de Cristo,
el mundo al sexto día en una sola hora,
una melodía que todos oyen y temen;

suavidad, paz, alegría, amor, gozo,
maná exaltado, el mejor regocijo,
Cielo ordinario, hombre bien vestido,
la Vía Láctea, el ave del Paraíso,

campanas oídas allende las estrellas, sangre del alma,
tierra de especias; algo entendido.

Prayer the Churches banquet, Angels age,
Gods breath in man returning to his birth,
The soul in paraphrase, heart in pilgrimage,
The Christian plummet sounding heav’n and earth;

Engine against th’ Almightie, sinner’s towre,
Reversed thunder, Christ-side-piercing spear,
The six-daies world transposing in an houre,
A kinde of tune, which all things heare and fear;

Softnesse, and peace, and joy, and love, and blisse,
Exalted Manna, gladnesse of the best,
Heaven in ordinarie, man well drest,
The milkie way, the bird of Paradise,

Church-bels beyond the stars heard, the souls bloud,
The land of spices; something understood.


Aquí, finalmente, tienen la poesía recitada:

lunes, 1 de noviembre de 2010

Dos poesías de Chesterton y comentarios

Les ofrezco a continuación dos poesías de Chesterton,
con sus correspondientes textos originales:

“Eclesiastés”


Existe un pecado: decir que una hoja verde es gris,
por el que el sol se estremece en el cielo.
Existe una blasfemia: implorar la muerte,
porque Dios solo conoce lo que vale la muerte.

Hay un credo: bajo el ala de ningún terror
las manzanas se olvidan de crecer en los manzanos.
Hay una cosa necesaria –todo-
el resto es vanidad de vanidades.


“Ecclesiastes”


There is one sin: to call a green leaf grey,
Whereat the sun in heaven shuddereth.
There is one blasphemy: for death to pray,
For God alone knoweth the praise of death.

There is one creed: ’neath no world-terror’s wing
Apples forget to grow on apple-trees.
There is one thing is needful—everything—
The rest is vanity of vanities.



“Un canto de Navidad”


El niño Cristo yacía en el regazo de María,
su cabello era como una luz.
(Oh cansado, cansado estaba el mundo,
pero aquí todo está bien.)

El niño Cristo yacía en el pecho de María,
su cabello era como una estrella.
(Oh severos y astutos son los reyes,
pero aquí están los corazones verdaderos.)

El niño Cristo yacía en el corazón de María,
su cabello era como un fuego.
(Oh cansado, cansado está el mundo
pero aquí está el deseo del mundo.)

El niño Cristo estuvo en la rodilla de María,
su cabello era como una corona,
y todas las flores lo miraron hacia arriba.
Y todas las estrellas lo miraron hacia abajo.


“A Christmas carol”


The Christ-child lay on Mary’s lap,
His hair was like a light.
(O weary, weary were the world,
But here is all aright.)

The Christ-child lay on Mary’s breast,
His hair was like a star.
(O stern and cunning are the kings,
But here the true hearts are.)

The Christ-child lay on Mary’s heart,
His hair was like a fire.
(O weary, weary is the world,
But here the world’s desire.)

The Christ-child stood at Mary’s knee,
His hair was like a crown,
And all the flowers looked up at him.
And all the stars looked down.


Todo es necesario porque tiene un por qué, un designio.
G. K. afirma en Ortodoxia: "Aceptarlo todo es un ejercicio y robustece; entenderlo todo, es una coerción y fatiga". Y es que al aceptar la vida y sus vicisitudes, su sentido resulta más profundo porque abrazamos el misterio y lo aceptamos como gracia. La vida sería insulsa sin misterio. Muchas cosas tienen su encanto porque no se devela su misterio, por ejemplo, la poesía.

Él es alguien conciente del milagro de existir. Dice en Herejes: "Hasta que no comprendamos que las cosas pueden no ser, no podremos comprender que las cosas son".
Como medievalista, sus viajes al Medioevo fueron frecuentes. Allí empieza la vida de la "merry England" que tanto defendió en sus textos como en el libro sobre Chaucer o La pequena historia de Inglaterra. Entonces (y en la Antigüedad también), los monjes se recordaban unos a otros que habrían de morir diciéndose: "memento mori". Y bien, Chest nos enseña a mirar el otro lado de la moneda: el vital. Nos diría con toda su elocuencia y su gracia irresistible: "memento esse", o sea, "recuerda que vives".

También cambia la inscripción de la puerta de Dante del mundo inferior (el Infierno), como tenemos dicho: http://de-vita.blogspot.com/2010/09/gilbert-keith-chesterton.html, acusando a los poetas emancipados de hoy de haber escrito ese mismo verso "abandon hope, all ye who enter here" ("abandonen la esperanza, vosotros los que entráis aquí", o en el original italiano: "lasciate ogne speranza, voi ch'intrate") en las puertas de este mundo. A los que entramos en él como vos, yo o el bebé no nacido por venir (http://de-vita.blogspot.com/2010/10/por-el-bebe-no-nacido.html) nos dice: "abandon hopelessness, all ye who enter here" ("abandonen la desesperanza, vosotros los que entráis aquí").

martes, 12 de octubre de 2010

"Por el bebé no nacido"

Traduzco a continuación una poesía de Chesterton,
y a continuación ofrezco los versos en inglés, su idioma original.
Al final haré un breve comentario sobre la poesía y el autor:

«Si los árboles fueran altos y el pasto corto,
como en un algún loco cuento,
si aquí y allí un mar fuera azul
más allá del límite que se pierde,

si un fuego fijo pendiera en el aire
para calentarme un día completo,
si cabello verde oscuro creciera en grandes colinas,
yo sé qué haría.

En lo oscuro me encuentro; soñando
que hay grandes ojos fríos o amables,
y calles retorcidas y puertas silenciosas,
y hombres vivos detrás.

Que vengan las nubes de tormenta: mejor una hora,
y permiso para llorar y pelear,
que todas las edades que he gobernado
los imperios de la noche.

Yo creo que si me dieran permiso
de estar en el mundo,
yo sería bueno durante todo el día
que pasara en el país de las hadas.

Ellos no escucharían ninguna
palabra mía de egoísmo o desprecio,
si sólo yo pudiera encontrar la puerta,
si sólo yo pudiera nacer.»


"By the babe unborn"

«If trees were tall and grasses short,
  As in some crazy tale,
If here and there a sea were blue
  Beyond the breaking pale,
 
If a fixed fire hung in the air
  To warm me one day through,
If deep green hair grew on great hills,
  I know what I should do.
 
In dark I lie: dreaming that there
  Are great eyes cold or kind,
And twisted streets and silent doors,
  And living men behind.
 
Let storm-clouds come: better an hour,
  And leave to weep and fight,
Than all the ages I have ruled
  The empires of the night.
 
I think that if they gave me leave
  Within that world to stand,
I would be good through all the day
  I spent in fairyland.
 
They should not hear a word from me
  Of selfishness or scorn,
If only I could find the door,
  If only I were born.»



En esta hermosa poesía leemos la voz del bebé que no nació. En primer lugar, es muy original por parte de Chesterton. No conozco poeta alguno que haya dado voz a un bebé sin nacer. Sabemos muy bien qué haría un niño en un campo con cabellos verde oscuro en grandiosas colinas. Lo podemos ver jugar a la luz del sol, con el mar a su lado, y a la sombra de los altos árboles que dan cobijo.

Es muy importante destacar que el niño prefiere las nubes de tormenta y el permiso -alguien se lo debe dar- para llorar y pelear, antes que gobernar los dominios de la noche sin nacer. Hay un tiempo para todo en esta vida, como dice el eclesiastés. El promete ser bueno por la oportunidad que tendría de vivir en este país de hadas, tan maravilloso para todo aquel que lo ve con los ojos de un niño. Puede prometer "porque en la promesa hay algo inmortal", como dice Borges. Ser niño tiene un valor fundamental al descubrir el mundo. Es como mejor se entiende al padre, y es la manera en que Jesús señaló que deberíamos entender lo que nos dice.


Bien dijo Borges que la obra de Chesterton no encierra una sola página que no ofrezca una felicidad. Lo compruebo cada vez que lo leo. Él vio el mundo con los ojos de un niño, porque pudo asombrarse toda la vida de lo maravilloso y milagroso que es el hecho de existir. G. K. comenta en su libro Ortodoxia que las únicas palabras que siempre lo satisficieron para describir la Naturaleza

"son las empleadas en los libros de cuentos de hadas, tales como 'encanto', 'hechizo', 'encantamiento'. Expresan la arbitrariedad del hecho y de su misterio. Un árbol da frutas porque es un árbol mágico. El agua cae de la montaña porque está embrujada. El sol brilla porque está encantado".

Esta postura edificante se encuentra también en la biografía de Maisie Ward, donde leemos estas palabras suyas:

«Aquí muere otro día,
durante el cual tuve ojos, oídos, manos
y el vasto mundo en torno mío;
y mañana empieza otro.
¿Por qué se conceden dos?»

Por eso, escribe con su razón su "queja":

«Dame algún tiempo;
si abres tantas puertas
y me haces tantos dones, Señor,
no lo tendré para apreciarlos todos.»



Como el bebé que quiere hallar la puerta, esperemos que nosotros podamos hallar, si no todas, al menos algunas de todas las puertas que se nos abren día a día, porque eso es arbitrario, eso es un misterio que tiene un designio. Y abramos también las puertas del sentido común sobre las que nadie como Chesterton preconizó en un mundo que con el tiempo parece volverse cada vez más loco. Ya lo dijo en una frase lacónica que es magistral: "el error es una verdad que se ha vuelto loca". Ahora que el sentido común va a contramano del calendario, retroceder cien años hacia Chesterton es avanzar hacia una buena cantidad de magníficas noticias.

Yo, personalmente, agradezco que en la tierra haya Chesterton. 
Es un don que tenemos y es justo agradecerlo. 
Espero que hayan disfrutado y apreciado la poesía y su forma de ver el mundo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Gilbert Keith Chesterton

Traduzco a continuación palabras revitalizantes de un grande, ya no de su época, sino de cualquier época: Gilbert Keith Chesterton. 

Estos fragmentos pertenecen a un ensayo escrito sobre Dickens. La grata casualidad quiso que hojeando el libro los encontrara. Ésta, para Anatole France, es el pseudónimo de Dios cuando no quiere firmar. Fui al encuentro de Chesterton, cuya palabra alimenta la fe del lector, cuando no lo entretiene, o bien lo lleva en vilo a la concreción de un argumento fascinante. No en vano, cuando falleció en 1936, el papa Pío XII lo llamó “Defensor Fidei”, esto es, “Defensor de la Fe”.
Me ha ocurrido como a Picasso, que no buscaba, sino que encontraba.

El primer fragmento:


“En primer lugar, simpaticemos, aunque sólo por un instante, con las esperanzas del período de Dickens, con ese alegre problema del cambio. Si la democracia los ha decepcionado, no piensen en ello como una ilusión perdida, pero al menos como un corazón roto, una vieja aventura amorosa. No se burlen del momento en que el credo de la humanidad estaba en su luna de miel; trátenlo con la admirable reverencia que se debe a la juventud. Para ustedes, quizá, una filosofía más triste ha cubierto y eclipsado la tierra. El feroz poeta de la Edad Media escribió, “Abandonen toda esperanza, ustedes los que entran aquí”[1], sobre las puertas del mundo inferior. Los poetas emancipados de hoy día lo han escrito sobre las puertas de este mundo. Pero si queremos entender la historia que sigue, debemos borrar ese escrito apocalíptico, aunque sea por una hora. Debemos recrear la fe de nuestros padres, aunque sea como una atmósfera artística. Si, entonces, ustedes son pesimistas al leer esta historia, renuncien por un poco a los placeres del pesimismo. Sueñen por un loco momento que el pasto es verde. Olviden ese aprendizaje siniestro que saben tan claramente, nieguen ese mortal conocimiento que ustedes piensan saber. Ríndanse a la misma flor de su cultura; cedan la misma joya de su orgullo; abandonen la desesperanza, ustedes los que entran aquí”.

Dickens, Ed. Methuen, 1946, p. 16 (fin del primer capítulo: “El período de Dickens”).

Texto original:


“First let us sympathise, if only for an instant, with the hopes of the Dickens period, with that cheerful trouble of change. If democracy has disappointed you, do not think of it as a burst bubble, but at least as a broken heart, an old love-affair. Do not sneer at the time when the creed of humanity was on its honeymoon; treat it with the dreadful reverence that is due to youth. For you, perhaps, a drearier philosophy has covered and eclipsed the earth. The fierce poet of the Middle Ages wrote, "Abandon hope, all ye who enter here," over the gates of the lower world. The emancipated poets of to-day have written it over the gates of this world. But if we are to understand the story which follows, we must erase that apocalyptic writing, if only for an hour. We must recreate the faith of our fathers, if only as an artistic atmosphere. If, then, you are a pessimist, in reading this story, forego for a little the pleasures of pessimism. Dream for one mad moment that the grass is green. Unlearn that sinister learning that you think so clear; deny that deadly knowledge that you think you know. Surrender the very flower of your culture; give up the very jewel of your pride; abandon hopelessness, all ye who enter here”.

Segundo fragmento:


“Pero esto al menos es algo de lo que quiso decir; que la camaradería y la alegría seria no son intervalos en nuestro viaje; sino que nuestros viajes son intervalos en la camaradería y la alegría, que a través de Dios durarán para siempre. La posada no apunta al camino; el camino apunta a la posada. Y todos los caminos finalmente llevan a una última posada, donde hemos de reunirnos con Dickens y con todos sus personajes: y cuando bebamos de nuevo será el vino de las grandes jarras en la taberna del fin del mundo”.

Dickens, Ed. Methuen, 1946, p. 212 (fin del libro)

Texto original:


“But this at least is part of what he meant; that comradeship and serious joy are not interludes in our travel; but that rather our travels are interludes in comradeship and joy, which through God shall endure for ever. The inn does not point to the road; the road points to the inn. And all roads point at last to an ultimate inn, where we shall meet Dickens and all his characters: and when we drink again it shall be from the great flagons in the tavern at the end of the world”.

Esta es una hermosa profecía. Nos provoca querer estar más en compañía de Chesterton, como también de Dickens.

Cabe decir, finalmente, que más allá de los debates y disputas que tuvo con Bernard Shaw y H.G. Wells, entre otros, estos mismos cuando falleció Chesterton escribieron a su esposa muy acongojados por la pérdida. Este gesto, muestra a las claras de qué clase de persona estamos hablando. 


Como apéndice, ofrezco un precioso archivo donde podemos escuchar la voz de Chesterton en parte de sus pensamientos (el fragmento al minuto del video está en directo diálogo con el primer fragmento traducido) y apreciar el gran sentido del humor que tuvo (sobre todo del minuto 4:42 en adelante). Alguien que aun habiendo sufrido, hizo de su sufrimiento un móvil de alegría para los demás abandonando la desesperanza al entrar aquí.




Recuerden este nombre: Gilbert Keith Chesterton


[1] Se refiere a Dante Alighieri, que en la Divina Commedia, escribe en la puerta del Infierno esta inscripción: «Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate». Cf. Inferno, III, v. 9.

lunes, 30 de agosto de 2010

La liberación del amor


«Hay tres condiciones que a menudo se parecen
pero se diferencian completamente, florecen en el mismo seto vivo:
apego a uno mismo y a las cosas y a las personas, desapego
de uno mismo y de las cosas y de las personas; y, creciendo entre ellos, la [indiferencia
que se parece a las otras como la muerte se parece a la vida,
estando entre dos vidas -sin florecer, entre
la ortiga viva y la muerta. Ésta es la utilidad de la memoria:
para la liberación –no menos amor, sino expansión 
del amor más allá del deseo, y así liberación
del futuro como del pasado. De esta forma, el amor a un país
empieza como apego a nuestro propio campo de acción
y llega a encontrar que esa acción es de poca importancia
aunque nunca indiferente. La Historia puede ser servidumbre,
la Historia puede ser libertad. Mira, ahora se desvanecen,
los rostros y los lugares, con el yo que, como pudo, los amó,
para ser renovados, transfigurados, en otro patrón.

El pecado es inevitable, pero
todo irá bien, y
toda clase de cosas saldrá bien.
Si pienso, de nuevo, en este lugar,
y en gente, no del todo recomendable,
sin parentesco ni bondad inmediatos,
pero de algún genio peculiar,
tocada por un genio común,
unidos en la lucha que los dividió;
si pienso en un rey al anochecer,
en tres hombres, y más, en el patíbulo
y unos pocos que murieron olvidados
en otros lugares, aquí y en el extranjero,
y en uno que murió ciego y callado
¿Por qué deberíamos celebrar
estos hombres muertos más que a los moribundos?
No es tañer la campana al pasado
ni tampoco es un encantamiento
para evocar el espectro de una Rosa.
No podemos revivir viejas facciones
no podemos restaurar viejas políticas
ni seguir un antiguo tambor.
Estos hombres, y los que se les opusieron
y aquellos a los que se opusieron
aceptan la constitución del silencio
y están congregados en un único partido.
Cualquier cosa que heredamos de los afortunados
hemos tomado de los derrotados
lo que tenían para dejarnos –un símbolo:
un símbolo perfeccionado en la muerte.
Y todo irá bien y
toda clase de cosas saldrá bien
por la purificación del motivo
en la causa de nuestra súplica».


T. S. Eliot, "Little Gidding", III. En Four Quartets.


Texto en inglés:


«There are three conditions which often look alike
Yet differ completely, flourish in the same hedgerow:
Attachment to self and to things and to persons, detachment
From self and from things and from persons; and, growing between them, [indifference
Which resembles the others as death resembles life,
Being between two lives—unflowering, between
The live and the dead nettle. This is the use of memory:
For liberation—not less of love but expanding
Of love beyond desire, and so liberation
From the future as well as the past. Thus, love of a country
Begins as attachment to our own field of action
And comes to find that action of little importance
Though never indifferent. History may be servitude,
History may be freedom. See, now they vanish,
The faces and places, with the self which, as it could, loved them,
To become renewed, transfigured, in another pattern.



Sin is Behovely, but
All shall be well, and
All manner of thing shall be well.
If I think, again, of this place,
And of people, not wholly commendable,
Of no immediate kin or kindness,
But of some peculiar genius,
All touched by a common genius,
United in the strife which divided them;
If I think of a king at nightfall,
Of three men, and more, on the scaffold
And a few who died forgotten
In other places, here and abroad,
And of one who died blind and quiet
Why should we celebrate
These dead men more than the dying?
It is not to ring the bell backward
Nor is it an incantation
To summon the spectre of a Rose.
We cannot revive old factions
We cannot restore old policies
Or follow an antique drum.
These men, and those who opposed them
And those whom they opposed
Accept the constitution of silence
And are folded in a single party.
Whatever we inherit from the fortunate
We have taken from the defeated
What they had to leave us -a symbol:
A symbol perfected in death.
And all shall be well and
All manner of thing shall be well
By the purification of the motive
In the ground of our beseeching».



He aquí un camino inusitado hacia el amor, 
la verdad que nos hace libres y
el provecho de la memoria.

Es necesario tener los pies firmes en este preciso y precioso instante que es el presente.
En estos versos sublimes, se hace patente el optimismo y la fe en la gracia de Dios, que transfigura a los seres humanos.

Aquellos que fallecieron han dejado tras de sí un símbolo perfeccionado en la muerte porque ésta evidencia que el símbolo es para siempre, como lo somos nosotros.

Finalmente, podemos notar -por lo visto en mi blog- cómo varían los matices y las formas de uno de los temas principales de Cuatro Cuartetos, que es el tiempo. Éste, es a su vez, la primer palabra del poemario. El título del poemario no es casual. Hay una recurrencia en temas e imágenes que subrayan las analogías de la música y de la poesía, entre las cuales se encuentra la búsqueda trascendente que se pueden sentir en ambas. En esta obra maestra, el motivo (musical) es a la imagen lo que la nota es a la palabra. El matiz varía, según el contexto, como la armonía de su poesía conforme ejecuta su arte al tempo giusto.

Espero que disfruten de este formidable poeta a cuya lectura los urjo a comenzar. 







martes, 10 de agosto de 2010

El tiempo

«La curiosidad de los hombres explora el pasado y el futuro
y se aferra a esa dimensión. Pero aprehender
el punto de intersección de lo eterno
con el tiempo, es una ocupación para el santo-
ni siquiera una ocupación, sino algo dado
y quitado, en la muerte de una vida en amor,
ardor, desinterés y abnegación.
Para la mayoría de nosotros, sólo existe el inesperado
momento, el momento dentro y fuera del tiempo,
el acceso de distracción, perdido en un rayo de sol,
el tomillo silvestre nunca visto, o el relámpago invernal
o la catarata, o música escuchada tan profundamente
que no es escuchada en absoluto, sino que tú eres la música
mientras la música perdura. Estos son sólo indicios y conjeturas,
indicios seguidos por conjeturas; y el resto
es plegaria, observancia, disciplina, pensamiento y acción.
El indicio conjeturado a medias, el don a medias entendido, es Encarnación.
Aquí la unión imposible
de esferas de existencia es real,
aquí el pasado y el futuro
son conquistados, son reconciliados,
donde la acción sería, de otro modo, movimiento
de lo que sólo es movido
y no tiene en sí ninguna fuente de movimiento-
llevado por poderes demoníacos,
telúricos. Y la acción justa es libertad
del pasado y del futuro también».


T. S. Eliot, "The Dry Salvages", V. En Four Quartets.


Texto en inglés:

«Men's curiosity searches past and future
And clings to that dimension. But to apprehend
The point of intersection of the timeless
With time, is an occupation for the saint—
No occupation either, but something given
And taken, in a lifetime's death in love,
Ardour and selflessness and self-surrender.
For most of us, there is only the unattended
Moment, the moment in and out of time,
The distraction fit, lost in a shaft of sunlight,
The wild thyme unseen, or the winter lightning
Or the waterfall, or music heard so deeply
That it is not heard at all, but you are the music
While the music lasts. These are only hints and guesses,
Hints followed by guesses; and the rest
Is prayer, observance, discipline, thought and action.
The hint half guessed, the gift half understood, is Incarnation.
Here the impossible union
Of spheres of existence is actual,
Here the past and future
Are conquered, and reconciled,
Where action were otherwise movement
Of that which is only moved
And has in it no source of movement—
Driven by daemonic, chthonic
Powers. And right action is freedom
From past and future also».



Últimamente, los textos de este blog pertenecen a la obra de Thomas Stearns Eliot. He hallado en sus ensayos explicaciones que él mismo ofrece acerca de la situación por la que quizá pueda pasar un lector como yo:

"Toda persona, creo yo, que sea en absoluto sensible a las seducciones de la poesía, puede recordar algún momento en la juventud cuando él o ella era completamente llevado por muchos poetas, uno tras otro. [...] Lo que sucede es una cierta inundación e invasión de la personalidad no desarrollada por la personalidad más fuerte del poeta. [...] Un autor toma completa posesión de nosotros por un tiempo; luego otro; y finalmente ellos empiezan a afectarse entre ellos en nuestra mente" (Selected Essays, ["Religion and literature"], p. 394).


Más allá de la recurrencia de su obra en mi blog y de las posibles razones por las que esto ocurre, me interesa compartir esta parte de uno de sus Cuartetos.

Su poesía arroja luz a mis días:
No explorar tanto el pasado y el futuro; vivir el presente con los dos pies a tierra,
y no inquietarse tanto por el mañana; el mañana se inquietará por sí mismo.

La felicidad puede ser buscada, pero la podemos sentir
sin buscarla en un acceso repentino e inexplicable.

Me gusta que me diga que yo soy la música
cuando escucho profundamente Mozart, Bach o Tchaikovsky.

¿Cómo reconciliar el pasado y el futuro?
Aquí, en el presente;
en lo único que puede unirlos.